Estuve en el Parque Warner Madrid el pasado 30 de diciembre, último día que abría el parque en 2010, y me llevé una decepción en cuanto a la forma en que está gestionado. No tengo quejas sobre las atracciones, la verdad es que me lo pasé muy bien en ese sentido y salí encantado con todas las atracciones en las que pude montar, especialmente con la montaña rusa de Superman, pero hubo 3 momentos que me parecieron un poco lamentables.
En primer lugar, al entrar hacen un registro a la gente para que no metan comida en el parque. Vale, me parece bien, pero... ¿qué criterios usan? A mí no me miraron y podía haber metido comida en el abrigo. A una prima mía no le miraron el bolso y eso que era enorme, pero a otra prima le miraron una mochila pequeñita. Claro, para la próxima vez que vaya ya sabemos el sistema y nos ahorraremos un dinero a la hora de comer.
En segundo lugar, y precisamente en cuanto a la hora de la comida se refiere, nos dimos cuenta de que el último día de apertura no es bueno para ir. Entramos en el Porky Pig Dinner, donde las especialidades son hamburguesas y perritos calientes, y resultó que no tenían perritos calientes. ¿Por qué no? Ah, porque como es el último día, pues hay que agotar existencias, así que el cliente, que ha pagado religiosamente su entrada, se jode. Bueno, pues nada, que nos den hamburguesas. ¿Aros de cebolla? Ay, tampoco les quedaban, fin de existencias. ¿Postres? Uf, menos aún... Pues sí, así fue la comida en el Parque Warner Madrid, olé.
Y ya en tercer lugar y para rematar la jugada, nos pusimos a hacer cola a las 17:40 para ver el espectáculo de Batman Begins, que duraba 25 minutos según información facilitada por el propio parque. Pues bien, empezamos a entrar sobre las 18:00, esperamos 5 minutos a que entre todo el mundo y a las 18:15, cuando creemos que va a empezar el espectáculo de verdad, sale uno de los especialistas y nos dice que, como ha llovido y la pista está mojada, el espectáculo se acaba ahí. Claro, la gente piensa que es una broma, porque algunos han esperado más de media hora para ver 10 minutos de peleas y ya está. Pero no, nada de bromas, lo dicen en serio, y lógicamente muchas personas empiezan a abandonar las gradas antes de que el especialista termine su cháchara. ¿Por qué nos hacen perder el tiempo de esa manera? De haberlo sabido, yo me habría montado en otras atracciones.


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