Los ponceños tienen sobrados motivos para sentirse orgullosos dueños y señores de la segunda ciudad de mayor importancia en la isla de Puerto Rico.

La complacencia evidente y manifiesta de los habitantes de este municipio sureño tienen muchas variantes explicativas, entre éstas: su glorioso pasado histórico, su aportación al país en hombres y mujeres ilustres, la belleza de su arquitectura, su afán de progreso, la conservación y fomento de sus tradiciones, su condición de cuna de los deportes, de la educación, de las bellas artes y de las diferentes manifestaciones culturales y artísticas.

Ponce no sólo dispone de una impresionante cantera de atractivos turísticos para el disfrute de su población y de sus visitantes; la Ciudad de los Leones se enorgullece de contar con decenas de miles de los mejores puertorriqueños, en el sentido más abarcador de la palabra.