Igual que la parte central del viaje primaba la aventura y el descubrimiento del país frente a cualquier comodidad, la idea de terminar en Zanzíbar se resumía en darse la vida padre en un super hotel de super lujazo, comer bien, bañitos en piscina y puro disfrute. Por ello cuando llegamos a Zanzíbar, a la costa oeste que es menos turística pero más cercana a la capital Stone Town, nos extraño nada más llegar al hotel que no veíamos a nadie en el hotel. Dando un paseo por la piscina, no había turistas, por los pasillos…nadie, en la playa…nadie. Poco a poco nos fuimos percatando y descubriendo el pastel. Por Internet descubrimos que ese hotel se había quemado hacía unos meses y todavía estaba reconstruyéndose, pero claro todavía no debía de tener los permisos para abrir y había un ala del hotel donde estaban trabajando los albañiles. Así que mientras estábamos tumbados en la playa a unos metros estaban los albañiles con sus carretillos tirando escombros en la arena, oíamos ruidos de trabajos así que fuimos a hablar con el director que por supuesto nos aseguró que todo estaba bien y que el hotel estaba a pleno rendimiento. Nuestra decepción por un sitio paradisiaco se iba difuminando. Y no es que estuviera nuestra zona mal, era que no era lo contratado, un hotel de cinco estrellas superior. Pero como era domingo pasamos la noche y a la mañana siguiente llamamos a España, al responsable de Turimagia al que expusimos nuestro problema. Éste se puso en contacto con el director con el que estuvo discutiendo ya que este último le aseguraba que todo estaba perfecto. Pero el director de Turimagia nos creyó y nos ofreció que buscaramos el hotel que quisieramos de la isla y que nos autorizaba el cambio. Así que unos cuantos fueron en taxi a la costa este que es donde estan los mejores hoteles y cuando volvieron con un precio negociado con los directores de los hoteles nos trasladamos a uno de ellos que sí fue esa maravilla que estabamos todos esperando. Eran bungalows de unos 45 m2 para cada pareja (uno solito para mí), una playa que no he visto igual en mi vida de arena blanca compacta como si fuera una moqueta de gimnasio y donde pasamos unos días estupendos tomando el sol y yo sobre todo buceando ya que es una de mis pasiones. En el mismo hotel había una escuela de buceo dirigida por un italiano muy majete con el que íbamos al otro lado del arrecife y pudimos ver una fauna y flora espectacular

Y así concluyó este maravilloso viaje, inolvidable, diferente y original. Todos volvimos encantados, bueno…hubo una pareja que quizá no entendió el concepto del viaje y se quejaba de que en la primera parte del viaje no hubiéramos tenido baños con jacuzzi y duchas de hidromasaje en lugar de una bolsa colgada de un árbol y una cuerda como ducha….pero quizá porque no entendieron totalmente la filosofía del viaje. Pero aparte de eso todos estuvimos encantados. El coste fue como casi todos estos tipos de viajes, unos 3.000 euros por persona, que alguno podrá decir que es lo que pagan por estar en hoteles de lujo pero tampoco tuvieron la originalidad que tuvimos nosotros de convivir con auténticos masais (los que hacen las representaciones en los hoteles a veces son hasta los propios empleados), la logística de tener que mover los camiones de avituallamiento todos los días que tenían que ir a comprar la comida y bebida y cocinarla en medio de la sabana, y que narices….sólo por el safari nocturno yo ya habría pagado ese dinero, como dice el anuncio de VISA…..hay cosas que no tienen precio.

Espero que os haya interesado este rollo que os he contado. Transmitir las impresiones, los olores, el estar viendo el atardecer en una montaña sagrada con los masais cantando sus ritmos acompasados, los ruidos por la noche sentados tomando una copa junto a la hoguera, o el sentirse un aprendiz de guerrero de la sabana….no son fáciles de describir con palabras, así que os animo a todos los que tengáis ganas de realizar este viaje que ahorréis y en cuanto podáis lo hagáis, es una experiencia única en la vida. El como viajar, como os guste más, más organizado o más salvaje, toda opción es magnífica. Yo sólo puedo agradecer a Turimagia que me ofreciera esta opción que encajaba a la perfección con mi idea de un viaje de aventura y relax, y se que también ofrecen el viaje que suele contratar la mayoría de la gente. Además, de este gran viaje el detalle de no ponernos problema alguno en cambiar de hotel, basado en nuestra palabra frente al director del hotel (imagino que quizá engañando a los dueños se quería meter el dinero en el bolsillo), fue la puntilla que me ha hecho no poder hablar más que bondades de la profesionalidad de esta empresa, y me convenció de que muchos de mis viajes semi-organizados seguiré haciéndoles con ellos. Muchas gracias por todo.