Hola, Laura:
por tu mensaje, me imagino que debes trabajar de cara al público y que estás un poco harta de que los clientes se quejen. Trabajar cara al público siempre es complicado, cierto, y hay quien se queja por todo, o quien nunca está satisfecho con nada. Por otra parte, el trabajador sabía eso al coger el trabajo, y le toca sonreír y ser agradable con el cliente. (Yo también trabajo cara al público y sé que a veces dan ganas de decir cuatro cositas.) Y si le pagan poco, le explotan en el trabajo, o le tratan mal... la culpa no es del cliente sino del jefe.
A mí me gusta cuando leo las críticas de un hotel, saber si está bien o mal comunicado, si el personal es amable o pasa de ti, qué servicios tienes y cuáles no... porque resulta que en el prospecto o en la página del hotel siempre son todos maravillosos y luego cuando llegas te llevas cada sorpresa !!!
Viajar, actualmente, es muy caro. Lo más caro de todo el viaje es el hotel. Así que uno se aprieta el cinturón todo el año, decide viajar, gastándose los ahorrillos que ha podido robarle a la hipoteca.... y si encima no se lo pasa bien, es para morirse.
Por mi parte, me guío bastante por las críticas de otros viajeros. Si sólo se queja 1 entre 20, no pasa nada. Pero si 19 de 20 se quejan.... me voy a otro sitio.
Hay muchos tipos de viajeros. Hay quien quiere todo de lujo, que le lleven las maletas a la habitación, y que le pongan la alfombra roja. Hay quien se conforma con un catre para dormir. Respeto todas las opciones, y cada cuál debe saber adaptarse a la medida de sus posibilidades, no pidiendo lujos en un hotel de dos estrellas, y también sabiendo escoger el que mejor se ajuste a sus deseos-necesidades. Pero si el hotel es de tres estrellas o más, el turista tiene derecho a pedir que le suban las maletas a la habitación, y a contar con que el personal sea amable. No confundamos quien trabaja y tiene obligación de hacerlo, y quien viaja precisamente para no hacer este tipo de cosas.
Saludos.