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	<title>Relatos de viajes</title>
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	<description>Diarios y relatos de viajes</description>
	<pubDate>Sat, 15 Dec 2007 11:51:53 +0000</pubDate>
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		<title>Un viaje de Marrakech a Dakar en transporte pÃºblico.</title>
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		<pubDate>Sat, 15 Dec 2007 11:41:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Marruecos]]></category>

		<category><![CDATA[Ãfrica]]></category>

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		<description><![CDATA[UN VIAJE DE MARRAKECH A DAKAR
un-viaje-de-marrakech-a-dakar-en-transporte-publico
 No me gustan mucho esos viajes en todo-terreno al tercer mundo. Por un lado parece que es complicado: averÃ­as, previsiÃ³n de combustible y repuestos&#8230; e igual finalmente se tiene que suspender el viaje por problemas crÃ­ticos con el coche. Y ademÃ¡s, me parece que te reviste de una actitud [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span class="postbody"></span><span style="font-size: 18px; line-height: normal"></span><span style="font-weight: bold">UN VIAJE DE MARRAKECH A DAKAR</span><br />
<a href="http://www.foroviajes.com/un-viaje-de-marrakech-a-dakar-en-transporte-publico-vt772.html"><span class="postbody">un-viaje-de-marrakech-a-dakar-en-transporte-publico</span></a><br />
<span class="postbody"> No me gustan mucho esos viajes en todo-terreno al tercer mundo. Por un lado parece que es complicado: averÃ­as, previsiÃ³n de combustible y repuestos&#8230; e igual finalmente se tiene que suspender el viaje por problemas crÃ­ticos con el coche. Y ademÃ¡s, me parece que te reviste de una actitud neocolonial y opresiva con la que no acabo de simpatizar. Pero por otro lado, es un gozoso clÃ¡sico el cruzar el Sahara por tierra y llegar a Dakar, al Ãfrica negra, habiendo disfrutado del gran trozo de continente â€“y bien raro- que hay en medio. AsÃ­ que decidimos hacerlo (y de forma no muy agresiva ni colonial) y organizamos (y digo â€œorganizarâ€ mÃ¡s por poner un verbo que por ser descriptivo) un viaje entre Marrakech y Dakar para ser llevado a cabo en autobÃºs, taxi o vehÃ­culos de fortuna segÃºn fueran apareciendo. No parece un mal plan para unas vacaciones si no eres un adicto al confort, aprensivo, escrupuloso o hipocondrÃ­aco.</span></p>
<p><span style="font-weight: bold">CAPÃTULO I - Marruecos y el SÃ¡hara Occidental</span></p>
<p>Aterrizamos en Marrakech el dÃ­a 26 de Octubre, viernes, por la tarde. No era la primera vez que visitÃ¡bamos Marrakech y sabÃ­amos dÃ³nde querÃ­amos dormir: la terraza del hotel Essaouira, en el zoco, porque es barata y agradable. Estuvimos ya en ella unos meses antes y una cosa que nos sorprendiÃ³ agradablemente, entre otras, es que hacia las cinco de la maÃ±ana docenas de almuÃ©danos desde distintas mezquitas de la ciudad comienzan la llamada a la oraciÃ³n. Entre sueÃ±os van entrando esas letanÃ­as Ã¡rabes en la mente dando una sensaciÃ³n de irrealidad y de psicotropÃ­a lisÃ©rgica imprevista y gratuita. Durmiendo bajo techo apenas se oye, y el tiempo en Marrakech es seco, asÃ­ que dormir en una terraza es una estupenda opciÃ³n que hay que considerar.</p>
<p><img src="http://www.portales4.com/01.%20Terraza%20Hotel%20Essaouira.JPG" border="0" /><br />
<span style="font-style: italic">FOTO: Amanece, que no es poco, en Marrakech. SÃ³lo Bea se levantÃ³ a ver amanecer, y nos hizo esta foto. HacÃ­a fresco. Ojo a una frase muy socorrida pero bien cierta: â€œMarruecos es un paÃ­s frÃ­o en el que el sol calientaâ€. AsÃ­ que por la noche, abrigo. </span></p>
<p>SabÃ­amos que los autobuses a El AaiÃºn (este nombre espaÃ±ol tan cacofÃ³nico casi se ha perdido, y se escribe mÃ¡s a menudo en francÃ©s: Laayoune) salÃ­an hacia las tres de la tarde. Deambulamos esa maÃ±ana por el zoco y la plaza de Jamaa el Fna, gozando, ademÃ¡s de las tiendas y de los cÃ©lebres zumos de naranja, de tener las piernas estiradas y las rodillas articulÃ¡ndose, porque nos aguardaban dieciocho largas y traqueteantes horas de autobÃºs hasta El AaiÃºn.</p>
<p>Por supuesto ese autobÃºs llegÃ³ retrasado (venÃ­a desde Fez, donde comenzaba el viaje para algunos pasajeros que no es seguro que aÃºn hayan vuelto a andar) y por supuesto tuvimos averÃ­a. Pero de una forma u otra las cosas se fueron enderezando y conseguimos atravesar Agadir, Tan Tan, Tarfaya (justo frente a Fuerteventura, quÃ© abajo), camino al sur. Una pena no tener tiempo para visitar estas zonas del sur de Marruecos, pero tenÃ­amos un aviÃ³n de vuelta desde Dakar que no debÃ­amos perder y aÃºn no estÃ¡bamos seguiros del margen que tenÃ­amos. Iba entrÃ¡ndonos poco a poco el desierto por las ventanillas. Las primeras pequeÃ±as dunas, la hammada y, bien entrado el dÃ­a y con retraso, llegamos a El AaiÃºn.</p>
<p><img src="http://www.portales4.com/02.%20El%20desierto%20va%20apareciendo.JPG" border="0" /><br />
<span style="font-style: italic">FOTO: Inmediaciones de Tarfaya, en el extremo sur de Marruecos. El paisaje empieza a ser desÃ©rtico. No existe ninguna frontera con el Sahara Occidental, ya que Marruecos lo considera tambiÃ©n parte de su territorio.</span></p>
<p>Visitar el Sahara Occidental debÃ­a ser antes un pequeÃ±o purgatorio. Al principio fue imposible durante muchos aÃ±os, ya que a partir de 1975, tras la retirada de EspaÃ±a, atropellada y patÃ©tica, el Frente Polisario comenzÃ³ una guerra de verdad contra Marruecos y Mauritania reivindicando la autodeterminaciÃ³n. Moverse por el territorio era peligroso y estaba limitado por los militares. Poco a poco Marruecos fue construyendo muros que aislaban zonas y limitaban el alcance del Frente Polisario, con lo cual empezÃ³ a haber zonas seguras en las que vivir y comerciar detrÃ¡s de los campos de minas, y un frente bien definido en el que ocurrÃ­an las batallas: la asepsia de la guerra moderna llevada al desierto. El Frente Polisario, tras un comienzo arrollador y brillante hostigando a Marruecos y venciendo a Mauritania, fue perdiendo poco a poco la guerra ante la indiferencia de la mayor parte de los paÃ­ses, hasta que en 1991, con el auspicio de la ONU, se decretÃ³ el alto el fuego. Lo ocurrido despuÃ©s es mÃ¡s o menos conocido: un referÃ©ndum que nunca llega, una ola de colonos marroquÃ­es que se establecen en el territorio, millones de dirhams en inversiones y miles de refugiados que languidecen en el Sahara libre (una pequeÃ±a zona estÃ©ril en el lÃ­mite este del territorio) y, especialmente, en Tinduf, Argelia. Y es que Argelia es el Ãºnico paÃ­s que ha apoyado decididamente al pueblo saharaui, acaso mÃ¡s por contener a Marruecos que porque creyera en la viabilidad del nuevo estado. No obstante, parece que todo estÃ¡ perdido y la partida ha sido ganada definitivamente por Marruecos, quien ha jugado sus bazas polÃ­ticas y estratÃ©gicas de forma arrolladora.</p>
<p>ImaginÃ¡bamos El AaiÃºn con un vago olor a ajo. Algo espaÃ±ol, un poco rancio, incluso caÃ±Ã­, herencia de los aÃ±os de colonizaciÃ³n, tenÃ­a que estar presente, ya que apenas han pasado treinta aÃ±os. Pero fue frustrante comprobar que no, que EspaÃ±a no dejÃ³ huellas o que fueron ya borradas pasivamente por el tiempo o activamente por Hassam II . Nos encontramos con una ciudad anodina, desarrollista, aburrida y sÃ³rdida que nos horrorizÃ³.</p>
<p><img src="http://www.portales4.com/03.%20Catedral%20de%20El%20Aai%FAn.JPG" border="0" /><br />
<span style="font-style: italic">FOTO: Catedral-hangar de El AaiÃºn, probablemente la mÃ¡s espantosa del mundo y uno de los pocos restos espaÃ±oles que quedan en la ciudad. Todos esos vehÃ­culos aparcados son de la MINURSO, la misiÃ³n de la ONU para el SÃ¡hara Occidental, la misma que fracasa aÃ±o tras aÃ±o en encontrar una soluciÃ³n al conflicto.</span></p>
<p>Aunque tenÃ­amos previsto dormir en El AaiÃºn cambiamos de opiniÃ³n (benditos viajes no planificados) y pese a tener el cuerpo poco serrano decidimos coger un taxi y viajar una etapa mÃ¡s, hasta Dakhla (llamada Villa Cisneros en Ã©poca de la colonia).</p>
<p>BÃ¡sicamente el SÃ¡hara Occidental consiste en una gran planicie con pocos matices de relieve ocupada por un tipo de paisaje que dicen en Ã¡rabe â€œhammadaâ€. Consiste esto bÃ¡sicamente en terrenos muy secos, en los que crecen algunos matorrales y en los que al estar el suelo muy suelto y casi constantemente batido por los vientos alisios (de noreste a suroeste) se acumula en montoncitos de arena que en algunas zonas forman dunas. Los casi mil kilÃ³metros que tiene el Sahara Occidental de norte a sur son asÃ­. El ver pasar este paisaje constantemente delante de uno es, sÃ­, cansino, pero tambiÃ©n transmite con Ã©xito la fuerza y la dureza de la regiÃ³n y de la vida en ella. A mÃ­ me fascinan los sitios estÃ©riles y de clima Ã¡spero, asÃ­ que contemplaba el paisaje con deleite. Supongo que a otros horrorizarÃ­a.</p>
<p>Alfredo trajo al viaje el libro â€œViento y arenaâ€, de VÃ¡zquez Figueroa. Algo autohagiogrÃ¡fico y escrito cuando tenÃ­a 23 aÃ±os, habla de su juventud en Cabo Jubi (ahora Tarfaya) y de sus vivencias por el Sahara aliÃ±adas con algo de levadura. Lo leÃ­mos mientras hacÃ­amos esta parte del viaje y envidiamos su infancia y juventud en la colonia. AhÃ­ vivÃ­a, fascinado, desubicado en ese medio hostil pero tan estimulante, un sitio en el que al madurar difÃ­cilmente podrÃ­a acabar siendo alguien convencional. La gente manda a sus hijos a estudiar a Londres, pero tal vez serÃ­a mÃ¡s provechoso mandarlos aquÃ­ para que disfrutaran de estas grandes extensiones vacÃ­as. Yo lo hubiera preferido a aquel sÃ³rdido colegio de Escolapios.</p>
<p><img src="http://www.portales4.com/04.%20Hammada%20y%20cinta%20transportadora.JPG" border="0" /><br />
<span style="font-style: italic">FOTO: TÃ­pico paisaje saharaui, la hammada. En concreto esta zona, al sur cerca de El AaiÃºn corresponde a la larga (unos 100 kilÃ³metros) cinta transportadora de fostatos que lleva el mineral del interior del SÃ¡hara (mina de Bu Craa) al puerto de El AaiÃºn para su exportaciÃ³n. Era objetivo sencillo y estratÃ©gico para el Polisario, claro. Fue construida por EspaÃ±a en la Ã©poca de la colonia.</span></p>
<p>El camino entre El AaiÃºn y Dakhla lleva unas cinco horas, en las que la Ãºnica poblaciÃ³n reseÃ±able que se atraviesa el Cabo Bojador (ahora Boujdor), que resultÃ³ ser poco mÃ¡s que un chabolario. La sensaciÃ³n de que uno se dirige al fin del mundo es inevitable y es bonito abandonarse a ella y sentirse un poco en Tatooine.</p>
<p>Tras cruzar muchos controles militares, cuyo fin no parece muy claro, ya que se conforman con que se les entregue fotocopias de los pasaportes, llegamos, ya de noche, a Dakhla.</p>
<p>Nuestro hotel, el primero que encontramos libre, es un andrajo. Las vistas desde nuestra habitaciÃ³n son un rebaÃ±o de ovejas que tiene el vecino (que es carnicero) en la azotea de su casa. Es corto el viaje vital de esos animales. Nacen, crecen, re reproducen, son descuartizados y son vendidos en el mismo sitio. Todo el hotel es repulsivo y el olor de los baÃ±os va mÃ¡s allÃ¡ del habitual, hasta hacerse algo espeso.</p>
<p>Dakhla resulta ser una ciudad bastante acogedora, con sus calles no demasiado sucias, sus casas blanqueadas y su casi paseo marÃ­timo. Como estamos cansados de tanto transporte decidimos pasar un dÃ­a completo para pasearla y buscar con tranquilidad un transporte que nos lleve al dÃ­a siguiente a la frontera con Mauritania, o mÃ¡s allÃ¡ si pudiera ser.</p>
<p><img src="http://www.portales4.com/05.%20Nada%20y%20Dakhla.JPG" border="0" /><br />
<span style="font-style: italic">FOTO: Esa lÃ­nea del horizonte rota es la ciudad de Dakhla. Como se aprecia estÃ¡ en mitad de la nada mÃ¡s absoluta.<br />
</span></p>
<p>Al tener un dÃ­a completo libre para nuestro solaz y al ser gente de natural inquieta decidimos resueltamente acercarnos a ver el antiguo faro portuguÃ©s, levantado en el punto mÃ¡s occidental de la penÃ­nsula de RÃ­o de Oro sobre la que se asienta Dakhla. En un sitio en el que no hay casi nada, los â€œcasisâ€ son visita obligada. Cogimos unos taxis que tras no entender del todo por quÃ© querÃ­amos ir hacia allÃ­ nos dejaron para nuestra estupefacciÃ³n en mitad de un vertedero maloliente en el que empezaba un camino en mal estado que habÃ­a que recorrer para llegar al faro. Como decÃ­a que somos gente resuelta, en lugar de volvernos derrotados, que parecÃ­a lo mÃ¡s razonable, cruzamos el vertedero animosamente y luego una larga extensiÃ³n de hammada. Y todo para llegar a un faro arruinado y fuera de funcionamiento desde hace muchos aÃ±os. Pero el lugar tiene innegable encanto: es bonito, estÃ¡ aislado, ahÃ­ nos aguardaba el mar y, en fin, los faros siempre me parecieron lugares especiales. Ya no funciona, decÃ­a, como casi nada en esta parte del mundo, pero en la caseta del farero viven ahora, un poco como ermitaÃ±os, un seÃ±or sin dientes y su familia. Aunque no nos dejÃ³ visitar el faro, sÃ­ nos enseÃ±Ã³ lo Ãºltimo que habÃ­a pescado: un gran sargo que pedÃ­a que lo asaran. En estos sitios parece preferible saber pescar semejantes bichos a tener dientes o a saber encender el faro.</p>
<p>No hizo un calor excesivo en Dakhla, ya que las temperaturas estÃ¡n moderadas por la frÃ­a corriente de Canarias que baja por la costa. Por lo que se ve sÃ³lo los dÃ­as de levante, con sirocco lleno de polvo, son agobiantes. Ese dÃ­a, un 29 de Octubre, hubo en Dakhla temperaturas agradables: una mÃ­nima de18,2 ÂºC y una mÃ¡xima de 24,1 ÂºC</p>
<p><img src="http://www.portales4.com/06.%20Faro%20portugu%E9s.JPG" border="0" /></p>
<p>De vuelta en Dakhla fuimos al Hotel Sahara, ya que sabÃ­amos que ahÃ­ se podÃ­a contratar los servicios de alguien que te transportara a la frontera. Hasta hace pocos aÃ±os sÃ³lo se podÃ­a llegar a la frontera los martes y los viernes con un convoy militar organizado al efecto. Pero el territorio estÃ¡ ya muy pacificado y desde hace unos aÃ±os se puede viajar libremente por la carretera que va hacia Mauritania. En la puerta del Hotel Sahara apareciÃ³ un negro mauritano de rasgos aristocrÃ¡ticos vestido con una gran y ondeante tÃºnica azul claro con bordados amarillos y dorados (mÃ¡s tarde nos dimos cuenta de que esa prenda engorrosa viene a ser el traje nacional mauritano). TenÃ­a una furgoneta y nos llevarÃ­a a NuadibÃº (la primera ciudad tras la frontera de Mauritania) por un precio razonable (unos treinta euros por cabeza). â€œA las siete en nuestro hotel, estupendoâ€. â€œÂ¿Iremos solos?â€ â€œOui, ouiâ€.</p>
<table align="center" border="0" cellpadding="3" cellspacing="1" width="90%">
<tr>
<td><span class="genmed"><strong>CÃ³digo:</strong></span></td>
</tr>
<tr>
<td class="code">Por la zona visitada (Marruecos, Mauritania y Senegal) la estafa a los viajeros estÃ¡ a la orden del dÃ­a. Es cotidiana, pero de muy bajo nivel. Los casos de violencia o de robos son muy raros; lo que sÃ­ es muy frecuente es pagar por las cosas mÃ¡s de lo que valen y el que te â€œlÃ­enâ€, mareen o acosen para sacarte algo de dinero, por poco que sea. Es natural ya que piensan, y acaso tienen razÃ³n, que todos somos los occidentales somos ricos. En cualquier caso este comportamiento de los naturales hace que los extranjeros en seguida nos volvamos desconfiados y vamos  a comportamientos pintorescos.Pero los viajeros no somos los Ãºnicos en volvernos desconfiados. Con Hassam, nuestro chofer transfronterizo, tuvimos un pequeÃ±o altercado derivado de la falta de confianza.</p>
<p>HabÃ­amos acordado el precio para cruzar la frontera y debÃ­a ir a buscarnos al hotel temprano al dÃ­a siguiente. Ã‰l esperaba que le pagÃ¡ramos al momento, aunque le dejamos claro que el pago serÃ­a al dÃ­a siguiente.</p>
<p>Ya circulando hacia el sur Ã©l estaba preocupado y cada vez mÃ¡s por su dinero. Cuando paramos a repostar en una estaciÃ³n de servicio en medio de la nada nos pidiÃ³ el dinero para pagar la gasolina. Era razonable, asÃ­ que decidimos darle la mitad en ese momento y darle la otra mitad en NuadibÃº. Pero no le gustÃ³. De tÃ­o simpÃ¡tico y sonriente estaba cambiando a uno indignado y enfadado. Ã‰l insistÃ­a en que le pagÃ¡ramos todo en ese momento. Nosotros desconfiÃ¡bamos ya que creÃ­amos que nos podrÃ­a dejar tirados en cualquier sitio o podrÃ­a decidir dejarnos en la frontera y que nos buscÃ¡ramos luego otro transporte. Ã‰l insistÃ­a cada vez mÃ¡s y mostraba el dinero que los demÃ¡s pasajeros ya le habÃ­an pagado Â¿QuÃ© hacer?</p>
<p>Por un momento pensamos en plantarnos y negarnos a pagar. Si realmente Ã©l iba a llevarnos hasta NuadibÃº y ya tenÃ­a suficiente para la gasolina&#8230; Â¿por quÃ© querÃ­a el dinero ya? No tenÃ­a sentido. Pero creÃ­mos que Ã©l podrÃ­a estar pensando que si de todas formas le Ã­bamos a pagar&#8230; Â¿por quÃ© no pagÃ¡bamos ya?</p>
<p>La conclusiÃ³n a la que llegamos es que, si bien nosotros nos sentÃ­amos indefensos si decidÃ­a dejarnos e irse, Ã©l se sentÃ­a indefenso si llegados al destino decidÃ­amos no pagar la mitad que faltaba aduciendo cualquier razÃ³n. En el primer caso le denunciarÃ­amos a la policÃ­a marroquÃ­ o mauritana y posiblemente lo cogerÃ­an, ya que parecÃ­a un personaje conocido: no debe ser muy agradable una celda o una paliza a manos de esas policÃ­as bÃ¡rbaras. En el segundo caso, pensamos, la policÃ­a mauritana no querrÃ­a meterse en lÃ­os y probablemente darÃ­a la razÃ³n a seis occidentales antes que a un mauritano con una furgoneta destartalada.</p>
<p>Le pagamos. Y acertamos, ya que todo el viaje se realizÃ³ sin incidentes. A veces tenemos la sartÃ©n por el mango y no lo sabemos.</td>
</tr>
</table>
<p><span class="postbody"></span></p>
<p>A las seis y media de la maÃ±ana apareciÃ³ nuestro atractivo chofer (al que por razones absurdas, que acaban siendo las mÃ¡s memorables, acabamos llamando Sam Perkins). El vehÃ­culo debiÃ³ haber sido muy malo en su vida anterior para reencarnarse en lo que era ahora. Se trataba de una gran furgoneta, destartalada, sin asientos, con los cristales manchados para hacerlos oscuros, con el suelo adecentado a base de alfombras y en la que ya viajaban cuatro mauritanos y un marroquÃ­ rumbo al sur, los cuales no paraban mientras tanto de cocinar, en marcha, con un hornillo de gas, espeso tÃ© que gentilmente nos ofrecÃ­an.</p>
<p><img src="http://www.portales4.com/07.%20Fragoneta.JPG" border="0" /><br />
<span style="font-style: italic">FOTO ARRIBA: Nuestro medio de transporte. FOTO ABAJO: ReciÃ©n llegados a NuadibÃº. De izquierda a derecha: Cristina, Bea, Sam Perkins, Hugo, Mario, Alfredo y un servidor de Vds.</span><br />
<img src="http://www.portales4.com/07.%20Otra%20foto%20fragoneta.jpg" border="0" /></p>
<p><img src="http://www.portales4.com/08.%20Un%20t%E9%20de%20camino.JPG" border="0" /><br />
<span style="font-style: italic">FOTO: Haciendo tÃ© en una furgoneta en marcha</span></p>
<p>La frontera entre Marruecos y Mauritania tiene una peculiaridad que no sÃ© si se da en muchos otros lugares: la aduana marroquÃ­ no estÃ¡ junto a la aduana mauritana. Entre ellas hay una franja de unos cinco kilÃ³metros de ancho no reivindicada o no controlada por ninguno de los paÃ­ses. En la bibliografÃ­a aparece como â€œNo manâ€™s landâ€ o â€œKandaharâ€. El caso es que esa franja, desÃ©rtica, estÃ¡ totalmente minada y hay un camino (no pavimentado, claro, ya que nadie se encarga de ello) hecho a base de rodadas que hay que seguir sin desviarse hasta llegar a la otra frontera. En ese camino hay coches aparcados, una poca gente que no se sabe muy bien quÃ© hace y chatarra de coches que tropezaron con minas. En Internet hay alguna historia de miedo de gente atrapada en esa zona sin permiso para entrar en ninguno de ambos paÃ­ses.</p>
<p>No estÃ¡ muy claro quÃ© pasarÃ­a si tuvieras problemas en esa zona, ya que ni las autoridades marroquÃ­es ni mauritanas parecen querer saber nada de lo que allÃ­ ocurra. AdemÃ¡s el sitio en sÃ­ da la sensaciÃ³n real de estar efectivamente fuera de cualquier jurisdicciÃ³n. La gente que merodeaba era inquietante. Alguien nos explicÃ³ que guardaban los coches de aquÃ©llos que no tenÃ­an los papeles en regla para entrar en Marruecos o en Mauritania o eso le entendimos. Pero casi nada tenÃ­a sentido allÃ­. AdemÃ¡s, para redondear las cosas raras, un camiÃ³n con grÃºa recogÃ­a la chatarra de los coches incendiados y la llevaba a Mauritania.</p>
<p><img src="http://www.portales4.com/09.%20Tierra%20de%20nadie.JPG" border="0" /><br />
<span style="font-style: italic">FOTO: Un coche explotado en la inquietante tierra de nadie entre Marruecos y Mauritania. Â¡La foto no es de Internet! Â¡La hicimos nosotros por la ventanilla!</span></p>
<p>Tras esos cinco o seis kilÃ³metros de camino llegamos a la frontera de Mauritania (nosotros llevÃ¡bamos nuestros visados en regla porque no querÃ­amos quedarnos en No manÂ´s land; si vais, haced lo mismo). Los trÃ¡mites fueron lentos (ah, quien pudiera trabajar a ritmo de funcionario africano) y nos registraron las mochilas con mediano interÃ©s. Parece ser que Mauritania estÃ¡ empezando a usarse como punto intermedio para el trasiego de cocaÃ­na entre AmÃ©rica y Europa.</p>
<p>Otra vez a la furgoneta Â¡y ya estÃ¡bamos en Mauritania!</p>
<p><span style="font-weight: bold">CAPÃTULO II â€œGrandesâ€ ciudades de Mauritania<br />
</span><br />
NuadibÃº es la capital econÃ³mica de Mauritania. EstÃ¡ sentada en el lado bueno de una penÃ­nsula que comparten Mauritania y Sahara Occidental. Tiene una gran flota pesquera, el Ãºnico puerto importante de la zona y recibe abundante mena de hierro de la gran mina que hay en Zouerat, en el interior, que se exporta Ã­ntegramente.</p>
<table align="center" border="0" cellpadding="3" cellspacing="1" width="90%">
<tr>
<td><span class="genmed"><strong>CÃ³digo:</strong></span></td>
</tr>
<tr>
<td class="code">El mineral de hierro llega al puerto de NuadibÃº en â€œel tren mÃ¡s largo del mundoâ€. Se trata de un convoy de 2,5 kilÃ³metros de vagones. Cuando lo vimos daba la sensaciÃ³n de que nunca terminaba de pasar. Hay entre tantos vagones de carga un vagÃ³n para pasajeros y te puedes apear en Choum o en Zouerat, ambas en el interior del desierto. Valoramos seriamente la posibilidad de tomarlo hasta Choum, pero hubiera implicado doce horas de comer polvo y  acabamos optando por otro camino.</td>
</tr>
</table>
<p><span class="postbody"></span></p>
<p>El paisaje mauritano es sensiblemente diferente al saharaui. Empiezan a aparecer mÃ¡s rebaÃ±os de camellos (dromedarios en realidad, pues tienen sÃ³lo una joroba) y mÃ¡s arena, que forma dunas cada vez mÃ¡s altas. Parece que existe mÃ¡s nomadismo en Mauritania: se ven jaimas (la espaciosa y cÃ³moda tienda de campaÃ±a tradicional), hay cierto movimiento humano, los camellos abundan. Probablemente la guerra del Sahara Occidental ha llevado a acabar con el nomadismo en esa zona por el miedo del ejÃ©rcito marroquÃ­ a que los nÃ³madas pudieran ser un apoyo al Frente Polisario. En cambio no parece que haya sido reprimido en Mauritania, y ha ido manteniÃ©ndose y parece que casi toda la poblaciÃ³n que no vive en las Ãºnicas cinco o seis ciudades es nÃ³mada o semi-nÃ³mada.</p>
<p>SabÃ­amos que Mauritania es un paÃ­s pobre (el Ã­ndice de Desarrollo Humano es de 0,486, o sea, bajo, similar a Senegal, HaitÃ­, Djibouti y otros). Pero la pobreza aparente de la presunta capital econÃ³mica del paÃ­s nos impactÃ³. NuadibÃº (aproximadamente 100.000 habitantes) sÃ³lo tiene una calle pavimentada y es una sucesiÃ³n de chabolas de bloque de hormigÃ³n entre las que las cabras husmean las toneladas de basura que estÃ¡n esparcidas por todas partes.</p>
<p>Habitualmente a priori los occidentales tenemos miedo en estos sitios, ya que en seguida nos recuerdan a los peores barrios marginales de las ciudades grandes, en los que generalmente hay mucha violencia y delincuencia (recuerdan a lo que sale en las noticias de las Barranquillas, el Salobral o la Mina). Por eso cuando llegamos a estos sitios tenemos la sensaciÃ³n de que nos van a robar o a pegar. Pero no es asÃ­. No son ni marginales ni delincuentes, y nos cuesta un rato darnos cuenta. Sencillamente son pobres. Uno de nuestros compaÃ±eros de viaje en furgoneta se despidiÃ³ y bajÃ³: vivÃ­a en una de esas chabolas.</p>
<p><img src="http://www.portales4.com/10.%20T%EDpica%20calle%20de%20Nuadib%FA.JPG" border="0" /></p>
<p><span style="font-style: italic">FOTO. Una calle tÃ­pica de NuadibÃº</span></p>
<p>Cuando uno recorre estos sitios sin mÃ¡s planificaciÃ³n que el antojo, uno acaba en manos de las gentes mÃ¡s variadas. Y a menudo uno acaba en buenas manos, interesadas pero buenas, y la estancia es agradable. De una forma u otra acabamos en manos de un sujeto (al que llamamos con el no muy ingenioso nombre de â€œel Gordoâ€) que no facilitÃ³ nuestra estancia en NuadibÃº y que nos acabÃ³ robando el tiempo y hastiando. Por si alguien va, atenciÃ³n a que no le coma la oreja el tipo que lleva el Camping Asimex. Habla espaÃ±ol y sus cortinas kitsch son despanzurrantes, pero todo lo demÃ¡s son inconvenientes.</p>
<p>Salimos a la maÃ±ana siguiente a recorrer el mercado y con intenciÃ³n de ver el cÃ©lebre cementerio de barcos. El tiempo, estupendo, y malo serÃ­a que lloviera: en lo que va de aÃ±o sÃ³lo ha habido tres dÃ­as de lluvia en NuadibÃº. Aquel dÃ­a hubo 28,5 ÂºC de mÃ¡xima. Las calles bullÃ­an llenas de gente y las tiendas de productos. Los precios estÃ¡n a nivel europeo, ya que aquÃ­ casi todo es de importaciÃ³n: el desierto es apasionante, pero estÃ©ril. AsÃ­ que los mauritanos comen especialmente pescado, que es lo poco que abunda. NuadibÃº es buena para la langosta: vimos un par de espaÃ±oles â€“de los pocos guiris que estÃ¡bamos- con poca pinta de escrupulosos que parecÃ­an dedicarse a la exportaciÃ³n de marisco. Existe mucha relaciÃ³n entre NuadibÃº y EspaÃ±a (especialmente con la cercana Canarias). EspaÃ±a tiene incluso un consulado en NuadibÃº, feo y destartalado: lo hemos propuesto, por cierto, como el consulado espaÃ±ol mÃ¡s cutre del mundo. Si alguien tiene otros candidatos podemos organizar un campeonato, pero va a ser difÃ­cil superar eso.</p>
<p><img src="http://www.portales4.com/11.%20Cementerio%20de%20barcos.JPG" border="0" /><br />
<span style="font-style: italic">FOTO: Cementerio de barcos en las afueras de NuadibÃº. Si eres una naviera con pocos escrÃºpulos es mÃ¡s barato varar aquÃ­ un barco que llevarlo a desguazar. Y la policÃ­a estÃ¡ ocupadÃ­sima haciendo controles de carretera. La gente se lleva todo lo aprovechable hasta que queda un esqueleto oxidado: hay cientos a lo largo de toda la costa, que se pueden ver muy bien en Google Earth.</span></p>
<p>El dÃ­a anterior habÃ­amos contratado un viaje en todo-terreno a travÃ©s del Banc dâ€™Arguin hasta llegar a Nouakchott, haciendo noche en el camino. El Banc dâ€™Arguin es un enorme parque natural (es patrimonio de la UNESCO) que consiste en dunas y arena que el alisio arrastra hasta el mar, generando una zona de interacciÃ³n continente/ocÃ©ano singular, en la que el mar estÃ¡ parcialmente colmatado de arena y tiene poca profundidad incluso a muchos kilÃ³metros del continente. Es una zona deshabitada, muy bella y en la que abundan las aves y la pesca. Pero todo esto que escribo sale de la bibliografÃ­a, porque gracias a nuestro guÃ­a no vimos prÃ¡cticamente nada.</p>
<p>Nuestro guÃ­a nos llevÃ³ a dormir a una jaima (tienda de campaÃ±a grande tradicional) situada a la orilla del mar, cerca del Cabo Tafarit. Vimos atardecer en el mar, el dueÃ±o de la jaima pescÃ³ y nos cocinÃ³ y disfrutamos de aquel sitio estupendo. De noche intentamos acechar animales. El objetivo era un fenec de los que por lo visto abundaban. Pero no hubo suerte, no vino al reclamo de los restos de pescado que colocamos y nos tuvimos que conformar con acosar a un pobre ratÃ³n y con que docenas de escarabajos acudieran a nuestras luces.</p>
<p><img src="http://www.portales4.com/12.%20Cabo%20Tafarit.JPG" border="0" /><br />
<span style="font-style: italic">FOTO: Cabo Tafarit visto desde la jaima.</span></p>
<p>Al dÃ­a siguiente, por la imbecilidad de nuestro guÃ­a, no cruzamos el Banc dâ€™Arguin como estaba previsto y salimos en seguida a la carretera que nos conducirÃ­a a Nouakchott. Esta carretera no ha existido hasta 2005 y antes de ella para viajar entre Nouakchott y NuadibÃº habÃ­a que recorrer la playa en bajamar cruzand todo el Banc dâ€™Arguin: esa era precisamente la ruta que querÃ­amos hacer y de la que nos privÃ³.</p>
<p>RecorrÃ­amos Mauritania hacia el sur y daba la sensaciÃ³n de que la parte mÃ¡s dura del Sahara iba quedando atrÃ¡s. Empezaba a aparecer alguna acacia en mitad de la planicie reseca y empezaba a haber mÃ¡s cabras que camellos. TambiÃ©n apretaba el calor: 35,0 ÂºC hubo ese dÃ­a en Nouakchott. No estÃ¡ mal para ser 1 de Noviembre. Este aÃ±o han llegado a marcar 45,3 ÂºC que no es tanto, pero no es poco. Ese clima es de pesadilla.</p>
<p>Nouakchott ha resultado ser una ciudad desolada y una capital atÃ­pica. Uno se espera un centro, por mÃ­nimo que sea, medianamente occidental&#8230; con unas pocas calles con comercios occidentales, varios hoteles con algunas comodidades, aunque todo ello sea rodeado de pobreza y de grandes suburbios, claro. Pero en Nouakchott ni siquiera existe ese centro. El centro de la ciudad sigue siendo una especie de campamento venido a mÃ¡s: es sÃ³lo el cruce de dos calles un poco mÃ¡s anchas que las demÃ¡s. Todo lo preside el Hotel Mercure, el Ãºnico edificio de ocho plantas de todo el paÃ­s. El rango de capitalidad sÃ³lo se nota que hay muchas calles pavimentadas y que ya suma un millÃ³n ochocientos mil habitantes que se apelotonan en el bidonville que ha crecido (de forma notablemente ordenada, eso sÃ­) en los alrededores de la ciudad.</p>
<p><img src="http://www.portales4.com/13.%20Mercado%20de%20ganado%20en%20Nouakchott.JPG" border="0" /><br />
<span style="font-style: italic">FOTO: Mercado de ganado en la parte sur de Nouakchott</span></p>
<p>SÃ³lo el centro de Nouakchott tiene agua y electricidad (al parecer hay una central de gasoil de 28 Mw para toda la ciudad). En la ciudad abundan los pozos, y se puede ver burros cargados con bidones que la reparten y venden. La ciudad fue creada de la nada por los franceses en la dÃ©cada de los 50 y en ella han ido asentÃ¡ndose las miles de personas que en los 70 y 80 huyeron de las sequÃ­as que acabaron con su frÃ¡gil forma de vida nÃ³mada.</p>
<p><img src="http://www.portales4.com/14.%20Pozos%20en%20Nouakchott.JPG" border="0" /><br />
<span style="font-style: italic">FOTO: Pozos de agua dentro de la ciudad de Nouakchott. Ni disponÃ­an de bomba manual: el agua se sacaba con cuerda y caldero.</span></p>
<p>La ciudad de una sensaciÃ³n muy triste. Carece de monumentos, salvo tal vez la Mezquita SaudÃ­, que tiene dos altos minaretes y preside el centro. El trÃ¡fico es desastroso y los mercados me parecieron bastante anodinos. AdemÃ¡s el islam (el nombre oficial de Mauritania es RepÃºblica IslÃ¡mica de Mauritania y toda su legislaciÃ³n y costumbres son de inspiraciÃ³n islÃ¡mica) es a Nouakchott lo que el cristianismo a un pueblo de Castilla: la gente no parece alegre ni sociable sino adusta, rigurosa, introvertida. (Por cierto que existe un museo nacional que no debe estar nada mal pero finalmente no pudimos visitarlo).</p>
<p>Pese a todo me ha parecido que Nouakchott es parada obligada. Es importante para ver con ojos propios quÃ© demonios estÃ¡ pasando en Ãfrica con el crecimiento de las ciudades. Personas que no tienen nada que hacer llegan por mirÃ­adas a un sitio en el que no hay nada que hacer para vivir una vida entre basura que, pese a todo, debe ser mejor que la vida rural que abandonan. No hay industria, no hay servicios, no hay empleo. Y la gran paradoja de estos sitios llenos de gente que no tiene nada que hacer es que precisamente son sitios en los que todo estÃ¡ por hacer. Alrededor de esto es especialmente interesante lo que cuenta al respecto Kapuscinski en su libro Ã‰bano, cuya lectura es muy recomendable, acerca los â€œbayayeâ€ de Lagos, de su actitud, de su falta de futuro, de sus vidas de asco.</p>
<p>Bueno, ya habÃ­amos llegado a Nouakchott y nuestro viaje avanzaba firme hacia Dakar. Era momento de hacer una disgresiÃ³n, de divagar un poco y dejar de viajar hacia el sur, y adentrarnos un poco en el Sahara de verdad. No en el Sahara de la costa moderado por las brisas, no. Sin tontadas: al interior, a la sed. AsÃ­ que alquilamos dos pick-ups con conductor, compramos saladitos como aperitivo y nos volvimos hacia el norte, en direcciÃ³n a Atar, la capital de la regiÃ³n desÃ©rtica de Adrar.</p>
<p><span style="font-weight: bold">CapÃ­tulo III. Los turistas del desierto y el camino de Senegal</span></p>
<p>DespuÃ©s de no pensar en mÃ¡s que en ganar grados de latitud hacia el sur se agradece dar un paseo que no lleve a ningÃºn sitio. La ruta que tenÃ­amos prevista es de las mÃ¡s corrientes que se hacen en Mauritania: Nouakchott-Atar-Chingetti-Ouadane-Guelb er Richat-Nouakchott. Es turÃ­stico porque es muy bonito y desde que el paÃ­s tiene cierta estabilidad polÃ­tica es una ruta muy transitada. Incluso hay agencias francesas que fletan vuelos exprÃ©s llenos de turistas que aterrizan en un aeropuerto de la zona, hacen el tour de cuatro o cinco dÃ­as y se vuelven sin haber visto mÃ¡s del paÃ­s. Para ellos Mauritania es muy mona, lo que estarÃ¡ bien, pero no es muy exacto.</p>
<p>Salimos camino al noroeste, por la Ãºnica carretera posible, bien pavimentada por cierto, atravesando planicies gigantes de arena blanca muy fina. El dÃ­a era ventoso y llegaba a levantarse una tenue tormenta de polvo que informaba del infierno que debe ser vivir en esos lugares: se ven jaimas y cabaÃ±as dispersas, hay poblaciÃ³n. AdemÃ¡s de molestar el viento y el polvo, el calor aprieta. AtravesÃ¡bamos la nada y salvÃ¡bamos sucesivos controles militares. En uno de ellos coincidimos con otra pick-up con guiris que llevaba nuestra ruta. Hugo se baja del coche, alucina, se acerca a uno de los guiris, le abraza y dice â€œquÃ© pasa, Joseleâ€. El colmo de la casualidad podrÃ­a ser encontrarse a un vecino de Alcoy en mitad de Mauritania.</p>
<p><img src="http://www.portales4.com/15.%20Akjouit.JPG" border="0" /><br />
<span style="font-style: italic">FOTO: La Ãºnica ciudad que se atraviesa en la ruta al norte es Akjoujt, que es la capital de la regiÃ³n de Inchiri. Ã‰sta es la calle principal. Estoy en posiciÃ³n de asegurar que entre el equipaje del coche de la foto hay una cabra viva (y balando) embalada entre colchones y otros bultos</span></p>
<p>Mauritania no tiene grandes montaÃ±as (la altura mÃ¡xima del paÃ­s no llega a los 1.000 metros), pero existe una pequeÃ±a cordillera que cruza el paÃ­s de noroeste a sureste y que es importante porque determina la creaciÃ³n de una importante franja con oasis en mitad del desierto. Nos acercÃ¡bamos a ella y se veÃ­a que el relieve se alzaba bruscamente en paredes de gran pendiente (que parecÃ­an muy erosionadas por el agua). Abandonamos la carretera y entramos en un camino que nos conducirÃ­a al oasis de Terjit. El oasis aparecÃ­a sÃºbito, como un tortazo, verde sobre el fondo marrÃ³n. En Ã©l pasamos la tarde. Nos baÃ±amos y paseamos entre las palmeras, perezosos. LlegÃ³ una excursiÃ³n de gente muy gritona (y confirmando el tÃ³pico, resultaron ser espaÃ±oles).</p>
<p><img src="http://www.portales4.com/16.%20Tirjit.JPG" border="0" /><br />
<span style="font-style: italic">FOTO: En Terjit un servidor de Vds., de pie, mirando los pechos de Cristina que, indiferente, abraza a Alfredo. DetrÃ¡s, en la hendidura entre las montaÃ±as estÃ©riles y erosionadas una surgencia de agua crea un gran palmeral, una poza, un rÃ­o que fluye, campos de cultivo, un pueblo de cabaÃ±as y, hoy en dÃ­a, un establecimiento turÃ­stico sencillo, a base de jaimas.</span></p>
<p>Desde Terjit nos dirigimos a Atar, que es la capital de la regiÃ³n de Adrar. Es una ciudad fea, sin demasiado interÃ©s, pero con un importante mercado. En Ã©l acabamos metidos, mareados por los comerciantes que enseÃ±an sus productos y nos persiguen esgrimiÃ©ndolos, mientras huimos, acosados. Algunos del grupo (y los hay casi tan viajeros como Richard Burton) decÃ­an que nunca habÃ­an estado tan asediados por los vendedores. Yo creo que el agobio lo daba el calor con los 38 ÂºC de ese dÃ­a. En cualquier caso, no pudimos evitar la reflexiÃ³n (que aunque manida y muy oÃ­da probablemente real) de que por donde hemos pasado con frecuencia los occidentales de viaje o de turismo hemos corrompido la forma de vida. Y asÃ­ que lo que era un bullicioso mercado del dÃ­a a dÃ­a se transformaba con la llegada de occidentales en la caza y captura del comprador de orfebrerÃ­a, telas o cualquier quincalla, promocionÃ¡ndose los vendedores de forma agresiva, obscena, en plan TelefÃ³nica.</p>
<p>Los niÃ±os de Atar (atarenses, atarinos, Â¿atados?) llevaban todos â€“parecÃ­an un juramento- unas cartulinas con tÃ­picos dibujos de niÃ±os: mamÃ¡, una casa, el sol, una vaca. Por la parte de atrÃ¡s estaba escrito el nombre del niÃ±o, su telÃ©fono (creo) y su edad. VendÃ­an sus cartulinas por la voluntad, sin demasiado Ã©xito. Uno de los niÃ±os, mÃ¡s vivo, me dijo que hacÃ­a colecciÃ³n de monedas de euro y me enseÃ±Ã³ su colecciÃ³n: monedas de 10, 20 y 50 cÃ©ntimos; me pidiÃ³ alguna que no tuviera. PiquÃ© y le di una moneda de euro. Luego pensÃ© en lo primo que soy&#8230;</p>
<p><img src="http://www.portales4.com/17.%20Tiempos%20b%EDblicos.JPG" border="0" /><br />
<span style="font-style: italic">FOTO: Â¡Hay gente por aquÃ­ que vive como en tiempos bÃ­blicos!</span></p>
<p>Aprovechamos la tarde para visitar Fort Saganne, una fortaleza en ruinas construida por los franceses (en un sitio que no nos pareciÃ³ demasiado estratÃ©gico, pero bueno) y las pinturas rupestres de un par de asentamientos de la zona. Hay dibujadas jirafas y otros animales, lo que ahora parece absurdo, pero es congruente con la fauna y vegetaciÃ³n que debiÃ³ existir aquÃ­ durante las glaciaciones.</p>
<p>La siguiente parada, donde dormimos, fue Chinguetti. Chinguetti es una ciudad oasis poco resguardada que estÃ¡ siendo comida por las dunas&#8230; pero como lleva en esa situaciÃ³n desde que se fundÃ³ en el siglo XIII ya estÃ¡n acostumbrados. De hecho una parte de la ciudad estÃ¡ abandonada y la ciudad mÃ¡s antigua, sepultada en el desierto. Recalamos en un hotel extraÃ±o con almenas, que sÃ³lo daba electricidad a ratos y en cuyas habitaciones-horno nos hubiÃ©ramos podido cocer como botijos. Preferimos dormir en la terraza, dando de comer a los abundantes mosquitos nuestras carnes turgentes empapadas en Relec.</p>
<p>Visitamos la ciudad y una de las antiguas bibliotecas, ya casi sin libros. Un hombre barbudo nos explicaba que Chinguetti es la sÃ©ptima ciudad santa del Islam. No se sabe cuÃ¡l es la cuarta, quinta ni sexta, para lo que se postulan docenas de ciudades en competiciÃ³n. Lo que sÃ­ es verdad inmanente es que la sÃ©ptima es Chinguetti. Por si alguien pensaba que sÃ³lo el cristianismo es absurdo.</p>
<p><img src="http://www.portales4.com/18.%20Chingetti%20la%20foto%20no%20es%20m%EDa.jpg" border="0" /><br />
<span style="font-style: italic">FOTO: TÃ­pica foto de Chingetti. La foto no es mÃ­a, como bien intuÃ­s por su buena calidad, certeros crÃ­ticos de fotografÃ­a. EstÃ¡ sacada de Internet. Mi cÃ¡mara empezÃ³ por entonces a dar problemas. Hay arena en su mecanismo y cuando gira el objetivo hace crrr crrr.<br />
</span></p>
<p>Visitado Chingetti tomamos el camino viejo a Ouadane. Y entre lo bueno del camino viejo figura su ridÃ­cula condiciÃ³n de que no es un camino en absoluto: se va entre dunas, siguiendo las rodadas de otros vehÃ­culos, si las hay. Nuestro chofer, al que en EspaÃ±a no le quedarÃ­an ya demasiados puntos, resultÃ³ ser un consumado y alocado conductor sobre arena.</p>
<p>Aprecio mucho un libro titulado Ã‰bano, de Ryszard Kapuscinski, un periodista polaco que muriÃ³ hace apenas unos meses. Por su profesiÃ³n â€“era el corresponsal polaco de prensa para todo Ãfrica- viviÃ³ mucho tiempo en diversos lugares del continente. Uno de los relatos del libro trascurre precisamente en los alrededores de Ouadane, probablemente cerca de la zona que recorrÃ­amos. Cuenta el miedo a morir de sed que pasÃ³ cuando el camiÃ³n en el que viajaba se estropeÃ³&#8230; y se dio cuenta de que el chofer sabÃ­a tanto de motores como de cohetes. Aunque eso pasÃ³ hace unos cuarenta aÃ±os y ha perdido ya toda vigencia. Ahora antes se morirÃ­a en esta zona atropellado por un todo-terreno que de sed.</p>
<p><img src="http://www.portales4.com/19.%20Duna.JPG" border="0" /><br />
<span style="font-style: italic">FOTO: El camino entre Chingetti y Oudane estÃ¡ lleno de dunas. No obstante sÃ³lo un 10% del Sahara o asÃ­ son dunas. El resto es hammada o pedregales. AsÃ­ que estas tÃ­picas fotos souvenir del desierto subido en una duna tienen el regustillo del montaje buscado. Pero quÃ© gozada.</span></p>
<p>Ouadane fue una gran ciudad que quedÃ³ abandonada hace siglos debido a una plaga de termitas. Tuvo gran importancia comercial en su dÃ­a y ahora es un villorrio que vive en gran parte del turismo. La AECI (Agencia EspaÃ±ola de CooperaciÃ³n) ha sido la promotora de un proyecto con el que se ha organizado, seÃ±alizado y creado un sistema de visitas de pago. Nos pareciÃ³ que el proyecto habÃ­a funcionado razonablemente bien. Hubimos de ir a una casa-taquilla (de pinta algo sospechosa en todo caso), comprar unos tickets y hacer una visita guiada y comentada.</p>
<p><img src="http://www.portales4.com/20.%20Ouadane.jpg" border="0" /><br />
<span style="font-style: italic">FOTO: Ouadane, una ruina en mitad del desierto. Es Patrimonio de la UNESCO. EstÃ¡ en un alto y las vistas son notables<br />
</span></p>
<p>LlevÃ¡bamos en mente visitar Guelb er Richat (â€œEl Richardâ€ le dicen), que parece visto desde un satÃ©lite el ombligo del mundo. Cerca de Ouadane existe esta formaciÃ³n con aspecto de crÃ¡ter, cuyo origen parecen ser fenÃ³menos volcÃ¡nicos asociados a periodos de erosiÃ³n. Su diÃ¡metro es de unos 45 kilÃ³metros. La parte mala es que si bien desde arriba es espectacular, desde abajo no se aprecia toda la formaciÃ³n y uno no llega a sentirse la pelusa del ombligo. Lo quitamos de la agenda para no andar con prisas y poder disfrutar del desierto sin agenda. Pongo una foto, sacada de Internet.</p>
<p><img src="http://www.portales4.com/21.Richat.jpg" border="0" /><br />
<span style="font-style: italic">FOTO: Guelb er Richat visto desde un satÃ©lite. En los mapas de Mauritania llama mucho la atenciÃ³n. Supongo que en otros climas hubiera acabado siendo un gran lago.</span></p>
<p>La Ãºltima noche del desierto decidimos pasarla al raso. Anocheciendo, detuvimos los coches, extendimos unas lonas (joya de chÃ³feres que llevÃ¡bamos), sacamos los sacos y nos tumbamos a dormir. Circulan dos mitos sobre los desiertos que merecen revisiÃ³n. El primero dice que las estrellas aparecen muy brillantes y por miles. El segundo que por la noche hiela o hace mucho frÃ­o. La realidad dice por una lado que el aire del desierto estÃ¡ especialmente turbio (mucho polvo en suspensiÃ³n) y las estrellas se ven peor que en otras zonas no iluminadas (la montaÃ±a espaÃ±ola, por ejemplo); y por el otro, que las temperaturas normalmente no bajan tanto, y las noches son mÃ¡s bien calurosas (las mÃ­nimas en Atar en verano rondan los 25/30 ÂºC y en invierno los 15/20ÂºC; con mÃ­nima mÃ¡s baja de 11,7 ÂºC en este aÃ±o 2007).</p>
<p><img src="http://www.portales4.com/22.%20Amanece%20en%20el%20desierto.JPG" border="0" /><br />
<span style="font-style: italic">FOTO: Amanece el dÃ­a 5 de Noviembre, cerca de Ouadane.</span></p>
<p>En el viaje de vuelta a Nouakchtt â€“habÃ­a que seguir rumbo al sur, ya tocaba- tuvimos el enÃ©simo incidente con la automociÃ³n. Si bien nuestro chofer era un gran conductor de dunas, no por eso dejaba de ser un bruto que circulaba a 100 km/h por pistas de zahorra en mal estado. AsÃ­ que despuÃ©s de tener un problema en el diferencial y hacer que funcionara con un improbable arreglo a base de cuerdas tensadas, acabÃ³ partiendo el eje unos kilÃ³metros despuÃ©s.</p>
<p><img src="http://www.portales4.com/23.%20El%20eje.JPG" border="0" /></p>
<p>Hacinados â€“ya tenÃ­amos las articulaciones hechas por la costumbre- en la pick-up que nos quedaba volvimos a Nouakchott en unas seis horas de viaje, llegando ya de noche. El otro conductor, mÃ¡s resignado que animoso, cargÃ³ un eje de repuesto y se volviÃ³ al lugar de la averÃ­a, otras seis horas, para hacer la reparaciÃ³n. Y otras seis de vuelta. No suena a muy eficiente. Y lo poco que apreciamos en Occidente a nuestras aseguradoras&#8230;</p>
<p>A la maÃ±ana siguiente buscamos quien nos llevara hacia el sur, a Rosso, a orillas del rÃ­o Senegal. En el mismo hotel encontramos una furgoneta ruinosa que nos podrÃ­a llevar a la estaciÃ³n de taxis del sur, que se encuentra a varios kilÃ³metros del centro de la ciudad. Atravesamos el mercado de pescado y los vertederos y suburbios del sur de Nouakchott, que parecen campamentos de refugiados tras el paso de un ciclÃ³n y de una lluvia milagrosa de parabÃ³licas. Llegamos a la estaciÃ³n de taxis. Por comodidad, por no bajarnos en aquel entorno que parecÃ­a tan poco paseable, decidimos que ya que nos habÃ­a llevado hasta allÃ¡ bien podrÃ­a llevarnos hasta Rosso. Pactamos el precio con aquel hombrecillo monodiente. Y asÃ­, tras tres horas a cincuenta kilÃ³metros por hora (avanzar con aquel motor achacoso serÃ­a ilegal en casi cualquier paÃ­s del mundo), atravesando una tormenta de polvo, y tras tres paradas para a echarle agua al motor (no sÃ³lo en la refrigeraciÃ³n Â¡tambiÃ©n se la echaba por encima!) conseguimos llegar a Rosso.</p>
<table align="center" border="0" cellpadding="3" cellspacing="1" width="90%">
<tr>
<td><span class="genmed"><strong>CÃ³digo:</strong></span></td>
</tr>
<tr>
<td class="code">Es habitual, sobre todo en novelas o revistas y entre occidentales, describir Ãfrica u otras zonas tropicales, tercermundistas, con palabras muy hinchadas: â€œen estado puroâ€, â€œexuberanteâ€, â€œpreciosoâ€, â€œautÃ©nticoâ€&#8230; Pero sospecho que es todo mentira, una patraÃ±a, cosas que se dicen. El tercer mundo viene a ser un amasijo de chabolas hechas de residuos industriales (aquÃ­ un somier, aquÃ­ una chapa) puestas en un descampado lleno de bolsas de plÃ¡stico dispersadas por el viento. AsÃ­ serÃ­a la realidad de un observador imparcial porque asÃ­ es casi todo, salvo lo que se ha adecentado mÃ­nimamente para los visitantes. Y es que estamos ya en el siglo XXI y lo autÃ©ntico en esta Ã©poca y este sitio es una chabola con parabÃ³lica. El trÃ³pico es un desastre.<br />
Lo verdaderamente notable, es que esa locura, ese caos, ese asco, pese a Ã©l y gracias a Ã©l, ejerza una tan fuerte fascinaciÃ³n. Porque vamos y nos acaba gustando.</td>
</tr>
</table>
<p><span class="postbody"></span></p>
<p>Rosso es una ciudad fronteriza (o sea, algo chunga) que estÃ¡ dividida en dos por el rÃ­o Senegal (que es el Ãºnico rÃ­o continuo de Mauritania). La parte norte es mauritana y la sur senegalesa. Entre ambas orillas circula un trasbordador. Por lo visto estÃ¡ previsto construir un puente, pero no vimos en la zona una actividad frenÃ©tica al respecto</p>
<p>Rosso. Gente con carros llenos de mercancÃ­a, liantes, buscavidas, mendigos, ninguna informaciÃ³n de quÃ© hacer, una cola de gente formando montÃ³n ante unas puertas -Â¿las del trasbordador?- AllÃ­ estÃ¡bamos los seis, con cara de pazguatos, pensando en de quÃ© va esto. La puerta abre una rendija y sale un militar malencarado. Un buscavidas se acerca en plan gestor. El militar nos pide los pasaportes y 2.000 ougiyas (unos seis euros) por cabeza. SabÃ­amos que hay que pagar un impuesto de 1.000 ougiyas para salir del paÃ­s. Nos imaginamos que el recargo serÃ­a un soborno para lubricar los engranajes oxidados de la burocracia mauritana. El hombre echa a andar con nuestros pasaportes. Le seguimos como a mamÃ¡ pato mientras avanza por calles extraÃ±as y pensamos que ya nos la han metido doblada. Giramos una bocacalle y anda, es la entrada de peatones al ferry. Los carteles indicadores no abundan en Mauritania. El militar desaparece, se queda el chungo con nosotros. Ya estamos en el recinto. Se ve bien ancho el rÃ­o Senegal, marrÃ³n, pero lleno de vida, con piraguas atracadas, multitudes en las dos orillas y sÃ­, un trasbordador que va llenÃ¡ndose de coches, camiones y gente con carros de mano. Aparece el milico, trae nuestros pasaportes. Y sÃ­, tienen el sello de salida. Nos montamos en el trasbordador que estÃ¡ a punto de salir. Â¡Nos vamos a Senegal! Y sÃ­, el chungo viene con nosotros, no se aparta el cabrÃ³n. Fronteras terrestres: quÃ© chungas sois.</p>
<p><img src="http://www.portales4.com/24.%20Rio%20Senegal.JPG" border="0" /><br />
<span style="font-style: italic">FOTO: El rÃ­o Senegal desde el lado Mauritano<br />
</span></p>
<p><img src="http://www.portales4.com/25.%20Rio%20Senegal%20y%20chungo.JPG" border="0" /><br />
<span style="font-style: italic">FOTO: Hugo, el chungo y Alfredo posan ante el RÃ­o Senegal. Lo del fondo es ya Senegal.</span></p>
<table align="center" border="0" cellpadding="3" cellspacing="1" width="90%">
<tr>
<td><span class="genmed"><strong>CÃ³digo:</strong></span></td>
</tr>
<tr>
<td class="code">Cuando uno viaja a Ãfrica supongo que piensa que puede morir a manos de una guerrilla, en un robo, comido por las hormigas, por las fiebres palÃºdicas. No sÃ©. Muertes con algo de gracia.<br />
Pero me parece que cualquiera de esas muertes es improbable. La habitual parece ser que es un accidente de carretera.<br />
Conducen muy mal, torpe, imprudentemente, vehÃ­culos muy viejos por carreteras en estado pesadillesco. Y lo peor no es que te lleve un loco, lo cual ya suena mal, sino que ese que ves venir de frente en una tartana abollada estÃ¡ igual de loco o mÃ¡s que el que te lleva a ti.<br />
No he encontrado estadÃ­sticas, pero pese al pequeÃ±o parque automovilÃ­stico de Mauritania y Senegal, Pere Navarro, aquÃ­, no darÃ­a abasto.<br />
En Senegal, entre Saint Louis y Dakar vimos el resultado de un accidente frontal entre dos taxis: habÃ­a un fiambre y algunos heridos. Bueno, el muerto era un burro que se cruzÃ³ en la carretera, pero muerto estaba, a fin de cuentas.<br />
Y prometo que tuvimos, en varias ocasiones, miedo de verdad: un autobÃºs que hizo la serpiente en Marruecos, carreteras que se ha llevado un rÃ­o en Atar y ya no hay tiempo de frenar porque circulÃ¡bamos como en rally, adelantamientos kamikazes en Saint Louis. Y sÃ³lo ver la muy transitada carretera entre Thies y Dakar ya daba escalofrÃ­os&#8230;<br />
Pero bueno, volvimos.</td>
</tr>
</table>
<p><span class="postbody"></span></p>
<p><span style="font-weight: bold">CapÃ­tulo IV. Senegal</span></p>
<p>El trÃ¡nsito entre ambas orillas del rÃ­o apenas dura cinco minutos. Cuando se desembarca en Rosso-Senegal deben hacerse los trÃ¡mites de entrada en el paÃ­s. AsÃ­ que nos encontrÃ¡bamos en un recinto, rodeados de pesados, de cambistas y sin nuestros pasaportes, ya que se los habÃ­a quedado un nuevo militar, senegalÃ©s. Los cambistas ofrecÃ­an cambio de nuestras ougiyas o euros en francos CFA (â€œcefasâ€), que es la unidad monetaria no sÃ³lo de Senegal, tambiÃ©n de numerosos paÃ­ses del Ãfrica francÃ³fona. Su cambio oficial con el euro es fijo, pero en manos de los cambistas la cotizaciÃ³n no cesaba de fluctuar.</p>
<p>Cambiamos algo de dinero y pasamos uno a uno ante una ventanilla en la que un militar te preguntaba la profesiÃ³n y estampaba un sello en el pasaporte antes de tirÃ¡rtelo a la cara.</p>
<p>Si bien habÃ­amos leÃ­do que el cambio de Mauritania a Senegal es muy brusco, ya que Senegal se encuentra en una situaciÃ³n econÃ³mica, social y polÃ­tica mucho mejor que Mauritania, no resultaba evidente. Esto no es extensivo a Rosso-Senegal, que a bote pronto no parece tener demasiado que envidiar a Rosso-Mauritania en cuanto a miseria, suciedad y desorden. EstÃ¡bamos en un mercado entre chabolas y las caras, los productos y las actitudes eran aÃºn parecidas a las del otro lado del rÃ­o.</p>
<p>BuscÃ¡bamos la estaciÃ³n de taxi de Rosso, donde encontrar un sept-taxi. Estos sept-taxi son la base del transporte pÃºblico en Senegal y consisten en un coche con culo, estilo ranchera, equipados con baca en la que colocar el equipaje, con tres filas de asientos en la que caben el conductor y siete pasajeros. No es condiciÃ³n imprescindible pero sÃ­ habitual el que estÃ©n hechos polvo y que hayan vivido muchos y duros aÃ±os por los caminos del paÃ­s. Estos vehÃ­culos no salen de la estaciÃ³n hasta que estÃ¡n llenos. AsÃ­ que siendo seis y no habiendo mÃ¡s pasajeros o bien se espera a que llegue alguien o bien se paga la plaza restante, lo que no resulta demasiado caro: asÃ­ que seis personas hacen buen nÃºmero para viajar por Senegal.</p>
<p>La estaciÃ³n estaba a varios kilÃ³metros del embarcadero y aconsejados por el chungo, que no se separaba de nuestros bolsillos, tomamos unos taxis de caballos, que son vehÃ­culo habitual en Rosso. Vienen a ser una especie de calesa tirada por un solo caballo desgraciado, gobernada por un niÃ±o inconsciente y cargada con tanto y tantos como quepan. Nos repartimos en dos. Otros niÃ±os se apuntaban al trayecto y se subÃ­an a la ya sobrecargada calesa, por la cara ya que los occidentales pagaban. El camino discurrÃ­a por una calle estrecha entre chabolas. Al poco se desatÃ³ una carrera â€“ como de cuadrigas- entre las dos, los lÃ¡tigos empezaron a chasquear, los caballos a galopar y se nos fue poniendo cara de agobio hasta que, ya entrados en faena, acabamos jaleando cada uno a nuestro conductor para ganar la carrera. Se acabaron quedando las vueltas del billete que les dimos, los pequeÃ±os cabrones.</p>
<p><img src="http://www.portales4.com/26.Ben%20Hur.JPG" border="0" /><br />
<span style="font-style: italic">FOTO: El taxi que perdiÃ³ la disputada carrera. </span></p>
<p>Ya dentro de la estaciÃ³n de taxis negociÃ¡bamos un transporte a Saint Louis mientras negociÃ¡bamos con el chungo su comisiÃ³n. Se iba poniendo mÃ¡s y mÃ¡s agresivo al ver que no recaudaba tanto como tenÃ­a pensado. En realidad uno nunca sabe. Cuando se acaba en manos de estos gestores accidentales y no se ha tenido la habilidad de negociar los honorarios de antemano siempre se ponen agresivos en la despedida para exprimir al mÃ¡ximo al guiri, independientemente de cuÃ¡nto haya ofrecido este. Y claro, los guiris no sabemos a quÃ© atenernos y no queremos lÃ­os. En estos casos creo que lo mejor es fijar una cantidad que a uno le parezca adecuada y no ceder mÃ¡s de un diez o un veinte por ciento extra, da igual lo dura que sea la presiÃ³n. Esta presiÃ³n serÃ¡ seguramente sÃ³lo psicolÃ³gica â€“no te van a pegar, normalmente - y hay que tener en cuenta que en estos paÃ­ses el tiempo de la gente es casi gratis, asÃ­ que una cantidad que parezca razonable seguramente serÃ¡ una cantidad muy generosa. AsÃ­ que nada de ceder a los chungos.</p>
<p>Cerramos forcejeando la puerta de nuestro taxi mientras el chungo insistÃ­a en el umbral con su verborrea acerca de lo justo y de lo malvados que somos. Y conseguimos irnos de aquella ciudad tan conflictiva.</p>
<p><img src="http://www.portales4.com/27.%20Sept%20taxi.JPG" border="0" /><br />
<span style="font-style: italic">FOTO: Seis occidentales montados en un sept-taxi senegalÃ©s. Este tenÃ­a unas cortinillas estilo coche mortuorio cubriendo las ventanillas.</span></p>
<p>Pronto fuimos viendo que el paso de la frontera supone un cambio real. El paisaje mudÃ³ al verde brillante de los campos de regadÃ­o y aparecieron pequeÃ±os pueblillos de paja, humildes, pero estables. Nada de eso habÃ­a en Mauritania: ni agricultura ni poblaciÃ³n fija fuera de las ciudades. Y es que los afluentes por la izquierda del rÃ­o Senegal son constantes y caudalosos, a diferencia de los del lado mauritano, tan torrenciales, irregulares y generalmente secos.</p>
<p>Saint Louis es una importante ciudad del norte de Senegal, aunque fue mucho mÃ¡s importante en el pasado que hoy en dÃ­a. De hecho fue la capital de toda el Ãfrica Occidental francesa (y eso es mucho porque ello abarcaba Mauritania, Senegal, Mali y Burkina Faso). La parte vieja de la ciudad estÃ¡ asentada en una isla del delta del rÃ­o Senegal y consiste en una cuadrÃ­cula de calles con manzanas rellenas de bonitas casas de estilo colonial. Todo se cae a trozos y estÃ¡ desconchado y las casas reformadas no son mÃ¡s que un puÃ±ado, pero no creo que haya muchos sitios con ese encanto decadente. Un puente metÃ¡lico roblonado proyectado por Eiffel conecta la isla con el continente. Para redondear su encanto, Saint Louis es conocida por sus garitos nocturnos, sus mÃºsicos locales y su festival anual de jazz.. Cuando un dÃ­a me esfume si es que alguien quiere encontrarme no serÃ­a descabellado que se echara un ojo por allÃ­.</p>
<p><img src="http://www.portales4.com/28.%20Puente.JPG" border="0" /><br />
<span style="font-style: italic">FOTO: Llegando a Saint Louis, atravesando el puente metÃ¡lico de Eiffel</span></p>
<p>Una cosa apasionante que tiene Senegal es lo buenos que estÃ¡n todos y todas. Se trata tambiÃ©n de un paÃ­s musulmÃ¡n, pero bÃ¡sicamente negro en sus formas de vida y en su manera de vivir el aspecto exterior y el gusto por la carne. Los chicos y las chicas son altos, delgados y de rasgos bastante afilados. Sus dentaduras son muy blancas y estÃ¡n perfectamente conservadas (probamos sin Ã©xito a masticar esos palos con los que ellos mantienen su dentadura tan deslumbrante). Especialmente las mujeres visten muy bien, aunque los chicos tienen un vestir muy occidental, estilo Harlem, que tambiÃ©n les favorece mucho. Y sÃ­, parecen promiscuos. Y no todo es perfecto, ya que la homosexualidad no estÃ¡ bien vista.</p>
<p>Encontramos en Saint Louis un hotel mochilero agradable, barato (ojo al dinero, pues Senegal es mÃ¡s caro que Mauritania), con mosquiteras, incluso limpio, con un patrÃ³n agradable y educado. Y salimos a recorrer la ciudad. DespuÃ©s de soportar dos paÃ­ses musulmanes con sus estrictas restricciones con el alcohol, nos sentamos en una terraza, con vistas al puente y pedimos cerveza. Nos sirvieron una cerveza senegalesa, marca La Gazelle. Pocas veces he tenido un gustazo semejante, y eso que me los he dado grandes. QuÃ© rica. AdemÃ¡s, tal y como deberÃ­a ser ley en los paÃ­ses civilizados, no se expende en tamaÃ±os inferiores a pinta (630 ml). Es una cerveza suave, larga, muy amable, fabricada en Dakar. Si me entero de que se vende en algÃºn lugar de EspaÃ±a me voy a comprar una caja.</p>
<p><img src="http://www.portales4.com/29.biere_la_gazelle.jpg" border="0" /><br />
<span style="font-style: italic">FOTO: Una botella de BiÃªre La Gazelle. La foto no es mÃ­a. Pero podrÃ­a: me traje una de recuerdo.</span></p>
<p><img src="http://www.portales4.com/30.%20SaintLouis.JPG" border="0" /><br />
<span style="font-style: italic">FOTO: TÃ­pica calle de Saint Louis. Mario avanza con decisiÃ³n, no sabe hacerlo de otra forma.</span></p>
<p>Saint Louis, ademÃ¡s de dedicarse a la mÃºsica, vive especialmente de la agricultura de las fÃ©rtiles tierras de los alrededores y de la pesca. De esta zona son originarias las embarcaciones que se han hecho tan famosas en EspaÃ±a: los cayucos. Se encuentran por miles atracados en las playas, en las barras de arena y en los brazos de la desembocadura del RÃ­o Senegal. Incluso vimos la construcciÃ³n â€“a base de sierra y martillo- de uno.</p>
<p>Nos contaba un muchacho que pese a la vigilancia aÃºn siguen saliendo cayucos con emigrantes. Alguien con iniciativa y que quiera emigrar compra un cayuco, busca pasajeros entre senegaleses y especialmente entre otros africanos llegados a Senegal para dar el salto, vende los pasajes a buen precio (unos 1.000 euros, decÃ­an), compra provisiones, un GPS y un buen dÃ­a, de madrugada, se echan al mar a probar suerte. Si bien en el mundo occidental tan domesticado ya no nos quedan aventureros tan grandes como los hubo (esos Burton, Speke, Livingstone, Shackleton que se jugaban la vida por ver un mundo nuevo), sÃ­ que los hay aÃºn en Ãfrica: y lo son toda esa gente que con razÃ³n o sin ella sigue jugÃ¡ndose la vida por ver Europa.</p>
<p>Una noche en Saint Louis (en Senegal se puede salir de copas y hay una interesante vida nocturna) acabamos escuchando a un grupillo que cantaba en la calle (con regusto total a Harlem). Un mauritano borracho hacÃ­a coros y dos senegaleses con voz excelente cantaban canciones, tradicionales y de nuevo cuÃ±o, en inglÃ©s, francÃ©s y sobre todo en wolof. Y algunas hablaban â€“un chico nos las traducÃ­a- acerca de la gente que emigraba. OÃ­a sin cesar la palabra Barcelona en las letras (claro, no entendÃ­a otra cosa). Creo que Barcelona se ha convertido en una especie de nuevo Eldorado para los africanos.</p>
<p><img src="http://www.portales4.com/31.%20Cayucos.JPG" border="0" /><br />
<span style="font-style: italic">FOTO: Un ramal del rÃ­o Senegal que hace de puerto. Los cayucos son los barcos de pesca tradicionales de Senegal.<br />
</span></p>
<p>Las aves migratorias que abandonan Europa cuando llega el invierno en su viaje al sur han de cruzar el desierto del Sahara. No hace falta ser pÃ¡jaro para suponer que un vuelo tan largo y sin escalas debe ser agotador. Pues bien: el primer humedal que se encuentra al atravesar el desierto es la Reserva del Djoudj, en los meandros finales y el delta del RÃ­o Senegal, junto a Saint Louis. En la Ã©poca de Noviembre a Mayo se convierte en un enorme hervidero de aves. Por lo visto se han censado mÃ¡s de 400 especies. PelÃ­cano, flamenco rosa, garza pÃºrpura, garzota, jacana, espÃ¡tula, cormorÃ¡n, marabÃº â€¦ TambiÃ©n hay muchas especies de mamÃ­feros y reptiles, incluyendo hienas y cocodrilos.</p>
<p>Nos dimos un madrugÃ³n para ir (en una visita organizada) a la Reserva de Djoudj. Montados en una barcaza, rodeados de otros turistas occidentales, vimos facoceros (jabalÃ­es africanos), pelÃ­canos por miles, avocetas, espÃ¡tulas, cormoranes, garzas, Ã¡guilas pescadoras, un pequeÃ±os martÃ­n pescador, un par de cocodrilos escurridizos e incluso un varano.</p>
<p><img src="http://www.portales4.com/32.Djoudj.JPG" border="0" /><br />
<span style="font-style: italic">FOTO ARRIBA: Colonia de pelÃ­canos (en primer tÃ©rmino algunos cormoranes) en Djoudj. El hedor era notable. FOTO ABAJO: Conseguimos ver un cocodrilo. Un instante despuÃ©s de que lo fotografiara se echÃ³ a nadar y desapareciÃ³. Era pequeÃ±o: no medirÃ­a mÃ¡s de un metro y medio.</span><br />
<img src="http://www.portales4.com/33.%20CocoDjoudj.JPG" border="0" /></p>
<p><img src="http://www.portales4.com/34.VaranoDjoudj.JPG" border="0" /><br />
<span style="font-style: italic">FOTO: Sorprendimos a este pobre varano nadando y lo perseguimos con la barca como paparazzis tras Carolina de MÃ³naco.<br />
</span></p>
<p>Vivimos dÃ­as muy calurosos en Senegal (hasta 40,0 ÂºC en Saint Louis) y noches tÃ³rridas y sudorosas con mÃ­nimas de 24 ÂºC o mÃ¡s. Vivimos un episodio atÃ­pico, pues aunque de marcado clima tropical, Senegal no suele ser tan caluroso en esa Ã©poca del aÃ±o. El paÃ­s tiene en el norte un tÃ­pico clima saheliano con una estaciÃ³n seca (invierno) y una estaciÃ³n hÃºmeda (verano), atendiendo a los vaivenes de la cÃ©lula de Hadley a medida que se suceden las estaciones. En el sur, en la zona de Casamance, mÃ¡s allÃ¡ del enclave de Gambia, y ya por debajo de los 12/14 grados de latitud norte, el clima empieza a perder la estaciÃ³n seca, va volviÃ©ndose ecuatorial y aparecen las primeras selvas lluviosas.</p>
<p>Nos encaminÃ¡bamos ya, obligados mÃ¡s por fecha que por voluntad, a completar la Ãºltima etapa de nuestro viaje: de Saint Louis a Dakar. Y faltaba de cumplir uno de los grandes objetivos del viaje (o uno mÃ­o al menos): ver un baobab. Yo creÃ­a que iban a aparecer al sur de Mauritania porque me pareciÃ³ verlos en Google Earth, pero no fue asÃ­ y ya estaba ansioso al respecto. El chofer de nuestro sept-taxi, convertido esta vez en sis-taxi era un hombre comprensivo y tal como le pedimos organizÃ³ el viaje con una larga parada en el baobab mÃ¡s grande que conocÃ­a en la ruta. Fue estupendo. Nos subimos a Ã©l, lo abrazamos, lo fotografiamos. ResultÃ³ un placer ver a ese centenario tropical, ver semejante monstruo.</p>
<p>[img width=599 height=800]http://www.portales4.com/35.Baobab.JPG[/img]<br />
<span style="font-style: italic">FOTO: Enorme baobab en el camino entre Saint Louis y Dakar. Cristina en comparaciÃ³n parece una especie de tÃ¡bano. Siempre habÃ­a querido ver un gran baobab, desde que de niÃ±o leÃ­ El Principito. FOTO ABAJO: Un asteroide vecino al del Principito, arruinado por haber descuidado el crecimiento de los baobabs.</span><br />
<img src="http://www.portales4.com/36.Baobabs.jpg" border="0" /></p>
<p>Tal y como nos habÃ­an prevenido, la entrada a Dakar resultÃ³ un gigantesco atasco. Dakar se sitÃºa en una estrecha penÃ­nsula (la que forma el extremo mÃ¡s occidental de Ãfrica) y hay una Ãºnica vÃ­a de acceso. Es una especie de carretera multicarril permanentemente colapsada. Evito decir â€œautopistaâ€ ya que esa palabra evoca organizaciÃ³n, seÃ±alizaciÃ³n, orden y lo que habÃ­a allÃ¡ eran las antÃ­podas de eso. Miles de vehÃ­culos variados, algunos lujosos, la mayor parte desastrosos y muchas grandes furgonetas abolladas atestadas de gente -que son el transporte urbano de Dakar- lo llenaban todo de humo negro, pitidos y agobio. Como no era hora punta, en relativamente poco tiempo, una hora, conseguimos entrar en la ciudad, algo atacados ya de los nervios.</p>
<p>Dakar es una ciudad de verdad, al contrario que Nouakchott. Tiene grandes avenidas, plazas (es notable la Plaza de la Independencia), muchos edificios, comercios modernos, aceras, un trÃ¡fico permanentemente congestionado e incluso una pÃ¡gina web propia. Lo que uno imagina en una ciudad de dos millones de habitantes. Es una ciudad con sus inmobiliarias (a precios horriblemente occidentales), discotecas y ambiente nocturno, centros deportivos, hoteles. Aunque, cierto, todo esto en mitad de un caos algo canalla, superpoblado, lleno de gente buscÃ¡ndose la vida, entre la que circulan multitud de occidentales â€“sobre todo franceses- que parecen vivir o trabajar ahÃ­.. Y la verdad es que no me importarÃ­a pasar un tiempo en Dakar.</p>
<p><img src="http://www.portales4.com/37.Dakar.JPG" border="0" /><br />
<span style="font-style: italic">FOTO: Una calle de Dakar.</span></p>
<p>Visitamos GorÃ©e, que es una pequeÃ±a isla enfrente de Dakar. Es un sitio muy turÃ­stico (aunque en el ferry abundaba la poblaciÃ³n local), de gran encanto colonial y con bonitas vistas sobre Dakar. Hay algÃºn monumento en la isla muy cÃ©lebre y de visita casi obligada. Como la Casa de los Esclavos, una especie de embarcadero con mazmorras en las que los occidentales â€œalmacenÃ¡bamosâ€ a los esclavos antes de â€œfacturarlosâ€ a AmÃ©rica. Y es que no hemos sido histÃ³ricamente muy buenos, por mucho que nos lo creamos ahora.</p>
<p>GorÃ©e tambiÃ©n parece ser un centro social de senegaleses â€“ya que realmente es un sitio por el que resulta muy agradable pasear-. De hecho coincidimos con la celebraciÃ³n de una boda local. Al ser gente de natural ademÃ¡s de animosa tambiÃ©n cotilla y sociable nos acercamos a ver quÃ© se cocÃ­a â€“dicho con doble intenciÃ³n, porque ademÃ¡s de querer husmear, tenÃ­amos hambre y veÃ­amos que andaban las mujeres entre fogones-. Finalmente acabamos comprando a precio ventajoso una especie de gran caldero de thiÃ©boudienne para seis y quien se apuntara. El thiÃ©boudienne es el plato senegalÃ©s mÃ¡s tradicional y consiste en arroz hervido en zumo de tomate (y con algo que pica) salteado con pescado relleno. RiquÃ­simo, pero para tomar con abundante agua, porque la boca arde.</p>
<p><img src="http://www.portales4.com/38.Papeo%20en%20Goree.JPG" border="0" /><br />
<span style="font-style: italic">FOTO: Mujeres cocinando para una boda. Estaban en una especie de bajos junto a la plaza en la que estaban los invitados.</span></p>
<p><img src="http://www.portales4.com/39.%20Aupa%20Goree.JPG" border="0" /><br />
<span style="font-style: italic">FOTO: En el ferry de vuelta nos sorprendiÃ³ un revuelo gigantesco. La aficiÃ³n del Union Sportive de GorÃ©e, un equipo de fÃºtbol, iba a ver la final de la liga senegalesa, en la que jugaba su equipo. Una locura de percusiÃ³n y tÃ­os y tÃ­as buenÃ­simos cantando y bailando que convirtiÃ³ el apacible viaje de regreso en una gozada para todos los sentidos. En la foto, ya llegando al puerto de Dakar. Por cierto que ganamos el partido.</span></p>
<p>Lo Ãºltimo que hicimos antes de acabar el viaje fue visitar el cÃ©lebre Lago Rosa. Es el lugar en el que culmina tradicionalmente el rally Paris-Dakar, el sitio es bonito y tiene algunas peculiaridades. Es rosa de verdad, debido a ciertas bacterias que prosperan pese a la gran salinidad del agua, que es unas diez veces mayor que la del mar. Esto provoca varias cosas: la primera es que es difÃ­cil hundirse (como en el Mar Muerto) y puedes flotar sacando las piernas y los brazos lo que da a uno la inquietante sensaciÃ³n de ser un despojo, la segunda es que los habitantes extraen sal de forma comercial y muchas familias viven de eso y la tercera es que al depositarse la sal en el fondo se forma un fango pastoso y baboso que result</p>
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		<title>Viajar a MilÃ¡n</title>
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		<pubDate>Tue, 27 Nov 2007 09:18:29 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Europa]]></category>

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		<description><![CDATA[http://www.foroviajes.com/viajar-a-milan-vt588.html 
 Hola, hoy he llegado de pasar unos dias con mis amigas por
MilÃ¡n, y queria dejar constacia de algunos consejos para aquellos que deseen hacer el viaje.
 Seguramente si eres estudiante,jaja, volaras con una compaÃ±ia de bajo coste, y por tanto tu aeropuesto serÃ¡ el de Bergamo.
Desde alli salen autobuses hasta MilÃ¡n, que te [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.foroviajes.com/viajar-a-milan-vt588.html">http://www.foroviajes.com/viajar-a-milan-vt588.html </a></p>
<p><span class="postbody"> Hola, hoy he llegado de pasar unos dias con mis amigas por<br />
MilÃ¡n, y queria dejar constacia de algunos consejos para aquellos que deseen hacer el viaje.</span></p>
<p><img src="http://www.foroviajes.com/images/smiles/icon_lol.gif" alt="Laughing" border="0" /> Seguramente si eres estudiante,jaja, volaras con una compaÃ±ia de bajo coste, y por tanto tu aeropuesto serÃ¡ el de Bergamo.<br />
Desde alli salen autobuses hasta MilÃ¡n, que te dejaran en la estacion central (ultima parada).El ticket desde Bergamo sale unos 8 euros si lo compras en el avion, pero en los kioscos hay ofertas de 3&#215;2.<br />
Para regresar a Bergamo hay autobuses desde las 4 de la maÃ±ana.</p>
<p>Una ves estes en la estacion central, acude al centro de informacion que hay dentro de la estacion (es muy grande, no te pierdas), donde un seÃ±or te proporcionara mapas y toda la informacion que necesites para desplazarte.<br />
En cuanto al medio de transporte venden unos tickets por 3 euros q puedes usar durante 24 horas en cualquier medio(metro, tranvia,bus&#8230;), todas las veces que desees.Lo mÃ¡s rÃ¡pido para desplazarse es usar la linea del metro(hay 4 lineas:roja,amarilla,azul y verde), asi que acude a un punto de informaciÃ³n (hay uno en la estacion central y otro en la plaza del Duomo)<br />
Un consejo, cuidadito  <img src="http://www.foroviajes.com/images/smiles/icon_eek.gif" alt="Shocked" border="0" />  con los bolsos por que hay mucha gente fina en el transporte publico, que meten la mano en sitios ajenos.</p>
<p>En lo que respecta a la ciudad, aquello es el glamour <img src="http://www.foroviajes.com/images/smiles/icon_cool.gif" alt="Cool" border="0" /> en directo.SÃ³lo en semana santa o en navidad he visto tanta gente en un centro comercial, aquello es una autentica peregrinaciÃ³n a las grandes firmas.En las galerias de Emmanuel y la Plaza del Duomo podras observar las mayor diversidad de personajes: desde los tipicos japoneses con sus camaras, las seÃ±ora con sus abrigos de vison, y aquella parte de la sociedad que no tiene gusto, hay cabida para todos y lo importante es que todos llevan en grande el nombre de una firma,jjaj.</p>
<p>Un poco antes de llegar al Duomo,hay un autentico imperio de Armani:Armani coffe, Armani House,para chicos,para chicas,&#8230;hasta una chocolateria, donde solo la caja de los bombones vacias costaba 6 euros (de carton,jaja).Aqui habia mÃ¡s empleados dando vueltas junto con los seguridad que clientes!!!<br />
Bueno dejamos el shoping, y vamos a hablar un poco sobre lo que hay que ver.<br />
Si te gusta la pintura, podras encontrar muchas galerias de todo tipo de arte, y la mayoria con entradas libres (podras coger unas revistas gratuitas donde te informan de todo)<br />
Si vamos de ruta te aconsejo que en primer lugar visites el Duomo.Para entrar dentro es gratis (para mi gusto, pues me quedo con la de Sevilla, tiene mas que ver), pero lo alusinante es subir al Duomo.Se entra por fuera a la derecha, y subir en ascensor cuesta 6 euros, pero vamos merece la pena,desde alli podras ver toda la plaza, la galeria Emmanuel&#8230;,no te lo pierdas.<br />
Otra de las cosas que mas me ha gustado ha sido el castello sforzesco.Dentro albergan varias exposiciones, yo vi una egipcia, y tambien vi la rondanini pietÃ  de Miguelangelo, entre otras muchas cosas.El precio 3 euros o 1,5 si llevas tarjeta de estudiante.Ahh!nos encontramos con una actuacion de teatro donde llevaban a un preso a su ejecucion, todo un puntazo!!<br />
Si kieres visitar el Cenacolo, pide cita ya, porque si no la llevas no te dejan pasar.<br />
La entrada a la iglesia de Sta Maria de Gracia es libre, pero me sorprendio mucho que los sacerdotes, una ves finalizada la misa, nos echasen de la iglesia, pero como si fuesemos un ganao <img src="http://www.foroviajes.com/images/smiles/icon_question.gif" alt="Question" border="0" />  <img src="http://www.foroviajes.com/images/smiles/icon_surprised.gif" alt="Surprised" border="0" /> .</p>
<p>Los precios, pues la verdad es que con tanta firma todo vale carisimo, pero vamos tambien estÃ¡n por alli Zara, H&amp;M&#8230;</p>
<p>Para salir de marcha puedes visitar BORGO, estÃ¡ en Porto di Mare, la para da de metro es Gialla, o tambien cafe atlantique.La zona del Naviagly tambien tiene pub, y barcos pub</p>
<p>Ah, si pides un taxi desde el hotel que sepas que el marcador cuenta ya con 7 euros, a eso sumale tu trayecto.</p>
<p>En cuanto al idioma, pues la verdad es que todo el mundo habla ingles o frances.El espaÃ±ol con trabajito te pueden entender, pero les cuesta.<br />
Una ultimaa cosa, alli a las 17:30 o 18 es casi de noche, y la verdad es que hace bastante frio entre 8 y 1 grado.<br />
Lo que mÃ¡s tristeza me dio, fue encontrarme con la otra cara del glamour, hay muchos sin techos tirados por las calles, mientras que la gente se gasta 1000 euros en un traje.Vi a una seÃ±ora de unos 50 aÃ±os con los pies super inchados, que se estaba quitando unas vendas, y tenia toda la piel picada,tirada en la calle. <img src="http://www.foroviajes.com/images/smiles/icon_cry.gif" alt="Crying or Very sad" border="0" /><br />
Muchos besos y espero que os sirva de referencia esta pequeÃ±a informacion.</p>
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		<title>Conocer Salamanca (parte 2 de 3)</title>
		<link>http://www.foroviajes.com/relatosdeviajes/conocer-salamanca-parte-2-de-3/</link>
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		<pubDate>Tue, 23 Oct 2007 08:56:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Europa]]></category>

		<category><![CDATA[EspaÃ±a]]></category>

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		<description><![CDATA[Uno, no se puede ir de Salamanca sin haberse pasado por su plaza mayor, y admirar la que segÃºn muchos es la plaza mayor mas bonita del mundo, tÃ­pica del estilo churrigueresco.

Vista de la Plaza Mayor
DespuÃ©s, y siguiendo por la plaza del corrillo y la Calle MelÃ©ndez llegarse hasta la calle compaÃ±Ã­a para encontrarse primero [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Uno, no se puede ir de Salamanca sin haberse pasado por su <strong>plaza mayor</strong>, y admirar la que segÃºn muchos es la plaza mayor mas bonita del mundo, tÃ­pica del estilo churrigueresco.</p>
<p><img src="http://img227.imageshack.us/img227/8514/plazamayor1wj1.jpg" /></p>
<p><em>Vista de la Plaza Mayor</em></p>
<p>DespuÃ©s, y siguiendo por la plaza del corrillo y la <strong>Calle MelÃ©ndez</strong> llegarse hasta la calle compaÃ±Ã­a para encontrarse primero con la <strong>universidad pontificia </strong>, a su lado la iglesia de la <strong>ClerecÃ­a</strong> sÃ­mbolo del esplendor barroco de Salamanca que alberga en su interior uno de los claustros del barroco espaÃ±ol mas acabado, asÃ­ como un retablo tambiÃ©n barroco donde contemplar el Martirio de San Esteban, frente a ellas nos encontramos la <strong>casa de las conchas</strong>, llamada asÃ­ por las conchas que adornan su fachada, en este mismo edificio, ahora utilizado como biblioteca municipal, no por su entrada principal, sino por la que da hacia la<strong> RÃºa Mayor</strong>, encontraremos una oficina de turismo donde nos facilitaran mapas de la ciudad, guias con los monumentos, museos, etc.. y los precios que cuesta visitarlos y tambiÃ©n, nos indicaran y aconsejaran que visitar.</p>
<p><img src="http://img233.imageshack.us/img233/6470/p9190247clereciayconchaut3.jpg" /><br />
<em>ClerecÃ­a y Casa de las Conchas</em></p>
<p>Desde aquÃ­, desde la <strong>oficina de turismo </strong>de la casa de las conchas, podemos continuar hacia la <strong>universidad</strong> por la <strong>calle libreros </strong>y admirar la majestuosidad y laboriosidad de su <strong>fachada</strong> elaborada toda ella en un tÃ­pico estilo plateresco, llamado asÃ­ por imitar a los orfebres en su tallado de la plata, aquÃ­ en la fachada podremos ver ademÃ¡s de a los reyes catÃ³licos y otros detalles, una rana situada sobre una calavera, de la que dicen que trae buena suerte al que la encuentra, lo que si asegura el encontrarla es tener buena vista (jeje), tambiÃ©n, independientemente de la hora a la que lleguemos, encontraremos a alguien buscando la famosa rana, para los que tengan tiempo e interÃ©s tambiÃ©n es muy recomendable visitar el interior de la universidad: el aula donde impartÃ­a Don Miguel de Unamuno&#8230;. . DetrÃ¡s de la fachada esta el <strong>patio de escuelas</strong>, donde se encuentran aparte de las secretaria de la universidad, estatua a Fray Luis de LeÃ³n, y algunos adornos cubriendo los tejadillos donde encontrar, si hay suerte alguno de los pecados capitales (y alguno venial). al final del patio y a mano izqd comunicaremos con otro patio, el patio de escuelas menores, muy encantador y agradable, donde admirar entre otras en una de sus salas el cielo de Salamanca obra de Fernando Gallego, o alguna exposiciÃ³n en alguna de sus salas.<br />
<img src="http://img169.imageshack.us/img169/5558/universidaddesalamancajr2.jpg" /><br />
<em>Fachada de la Universidad</em></p>
<p>Continuando nuestro paseo y saliendo por la puerta trasera podemos llegarnos hasta la parte trasera de la catedral, y desde ahÃ­ acceder por 3 euros a <strong>Ieronimus</strong>, que es como se llama la visita a las torres medievales de la catedral y sus azoteas, dÃ¡ndonos esta, una visiÃ³n diferente del interior de la catedral nueva, ya que se hace desde las alturas.</p>
<p>Una vez visitadas las torres y habiendo ganado algo de orientaciÃ³n desde la impresionante vista que dan de Salamanca las torres, podemos volver hacia la plaza de Anaya visitando por 4 euros la catedral vieja, la catedral nueva (esta es gratis), la fachada y las diferentes entradas a las catedrales, observando los diferentes detalles de orfebrerÃ­a que hay en ellas: un becerro, un bÃºho, un diablo comiendo un helado, un <strong>astronauta </strong>(jeje).</p>
<p><img src="http://img502.imageshack.us/img502/1447/astronautabu1.jpg" /></p>
<p><em>Astronauta en la catedral </em><br />
<img src="http://img222.imageshack.us/img222/8140/colegiodeanayadz7.jpg" /><br />
<em>Colegio de Anaya</em></p>
<p>En la parte trasera de la catedral nos encontramos el <strong>patio chico</strong>, uno de esos maravillosos rincones de Salamanca, donde de cuando en cuando y en verano, podemos disfrutar de un concierto de jazz, al fondo de una de las calles que salen de el, esta el <strong>Huerto de Calisto y Melibea</strong>. Y ya, saliendo del patio chico por la otra, de las calles, nos encontraremos primero con la <strong>Casa Lis</strong> exponente salmantino del Nouveau Art y Art Deco, y mas abajo, antes de llegar a la Calle Tentenecio, el tan traÃ­do y llevado por el alcalde de Salamanca â€œarchivo histÃ³rico nacional de la guerra civilâ€, la visita a la casa lis cuesta 3 euros, que en mi opiniÃ³n que no en la de todos los salmantinos, estÃ¡n bien pagados, el archivo histÃ³rico es de acceso libre, y aparte de alguna exposiciÃ³n acerca de la propaganda utilizada durante la guerra civil, tambiÃ©n nos encontramos con una â€œrepresentaciÃ³nâ€, de lo que antaÃ±o se entendÃ­a que era una logia</p>
<p>masÃ³nica.</p>
<p><img src="http://img210.imageshack.us/img210/9405/casalisnochebb4.jpg" /></p>
<p><em>Trasera de la Casa Lis, de otra de las maneras de visitar Salamanca: de noche</em></p>
<p><img src="http://img508.imageshack.us/img508/7559/patiochicodenocheef0.jpg" /></p>
<p><em>Patio chico, tambiÃ©n de noche</em></p>
<p>Mas abajo, y junto al rÃ­o nos encontramos con un <strong>toro,</strong> junto al <strong>puente romano</strong>, sÃ­mbolo de la ciudad y que viene reflejado en su escudo. Si atravesamos el rÃ­o Tormes y desde la otra orilla tendremos unas vistas preciosas de la catedral y la casa Lis, ademÃ¡s de disfrutar de un muy agradable paseo.</p>
<p><img src="http://img170.imageshack.us/img170/2233/tororomanowv2.jpg" /></p>
<p><em>Toro romano</em></p>
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		<title>Visitar la Cueva de Valporquero [Valporquero de Torio, LeÃ³n]</title>
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		<pubDate>Fri, 19 Oct 2007 11:40:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[EspaÃ±a]]></category>

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		<description><![CDATA[
La Garganta del Cares, en los Picos de Europa, entre Cain y Poncebos.
 Bueno, pues ya fui y ya volvÃ­  , por si a alguien le interesa conocer la zona, o tiene interÃ©s en ir me contestare a mi mismo.
 Ver en el Foro
Valporquero de Torio, y sus cuevas, las cuevas de Valporquero, esta [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://img205.imageshack.us/img205/4008/caresxp1.jpg" height="425" width="567" /></p>
<p style="font-weight: bold">La Garganta del Cares, en los Picos de Europa, entre Cain y Poncebos.</p>
<p> Bueno, pues ya fui y ya volvÃ­ <img src='http://www.foroviajes.com/relatosdeviajes/wp-includes/images/smilies/icon_biggrin.gif' alt=':D' class='wp-smiley' /> , por si a alguien le interesa conocer la zona, o tiene interÃ©s en ir me contestare a mi mismo.<br />
<a href="http://www.foroviajes.es/valporquero-vt208.html"> Ver en el Foro</a></p>
<p>Valporquero de Torio, y sus cuevas, las cuevas de Valporquero, <strong>esta situado a 47 km de LeÃ³n,</strong> los cuales transcurren una gran parte por un desfiladero entre los picos de Europa, en su vertiente leonesa, lo que hace hasta el viaje una <strong>experiencia muy agradable,</strong> con sus riachuelos, y sus puentecillos y la <strong>impresionante majestuosidad de los picos de Europa</strong>. En su tramo final, mas o menos los Ãºltimos 7 km, la carretera se hace un poco mas puÃ±etera, y aunque no es mala del todo, el asfalto esta mas o menos bien, y no es demasiado estrecha, si que hay algunas curvas de 180 grados :roll:, por lo que hay que ir con cuidado, no obstante carteles advirtiendo esto no faltan en la zona. Las cuevas en si mismas, son unas <strong>galerÃ­as enormes, con varias zonas-salas para visitar</strong>, cada una de ellas con un nombre en funciÃ³n de sus caracterÃ­sticas: sala de las pequeÃ±as maravillas, la gran vÃ­a, sala de la virgen&#8230;&#8230; con miles o millones  <img src='http://www.foroviajes.com/relatosdeviajes/wp-includes/images/smilies/icon_eek.gif' alt=':shock:' class='wp-smiley' />  de estalactitas y estalagmitas, con enormes pasillos y galerÃ­as talladas por el agua, con columnas de formas caprichosas (dejo al guia que desvele sus secretos&#8230;) c<strong>on las que seguro que soÃ±aba GaudÃ­.</strong>..</p>
<p>Las cuevas ofrecen dos recorridos posibles: <strong>el corto de unos 55 minutos y 1.5 km (ida y vuelta),</strong> y el largo de unos 80 minutos de duraciÃ³n y 2.5 km mas o menos, creo que la diferencia entre uno y otro recorrido, es que en el corto no se visitan algunas &#8220;salas&#8221;, asÃ­ que por la diferencia de dinero, creo que el corto valÃ­a 4.5 euros y el largo 6.5, merece la pena hacer el recorrido largo. L<strong>os horarios son de 10 a 14 h. y de 15.30 a 19 h.</strong>, con excursiones al interior cada pocos minutos (el telÃ©fono de informaciÃ³n es el 987 57 64 08, ya que siempre hay otros precios para excursiones y grupos y otros horarios segÃºn la Ã©poca del aÃ±o)</p>
<p>En el interior de las cuevas hace algo de friÃ³, mas o menos 7 grados, asÃ­ que recomiendan y si, es recomendable llevar algo de ropa de abrigo.</p>
<p>Yo las he visitado esta semana, y aunque por el tema de vacaciones es buena Ã©poca, segÃºn el guia es <strong>mejor conocerlas en otoÃ±o o primavera, q</strong>ue es cuando hay mas agua, corriendo por las galerÃ­as, y debe ser mas impresionante aun.</p>
<p>Sobre infraestructuras, al lado de las cuevas mismo hay un restaurante, pero tambiÃ©n se puede comer en cualquiera de los pueblos de alrededor, que ya estÃ¡n preparados para acoger incluso excursiones, <strong>hay tres o cuatro pueblos en menos de 20 km </strong>de carretera, donde probar los productos tÃ­picos de la zona: <strong>la cecina, el botillo o incluso atreverse con un cocido maragato. </strong>TambiÃ©n en el mismo valle junto a las cuevas han acondicionado algunas zonas por si uno lleva su comida, zonas muy bien preparadas en mi opiniÃ³n, <strong>con su toldos de paja para dar buena sombra y su fuente y su hierba alrededor</strong>, tambiÃ©n igual que el camino hasta las cuevas, el propio valle, es una delicia.</p>
<p>Como en visitar y conocer las cuevas y la zona, una vez llegados allÃ­, se tardan pocas horas, despuÃ©s, yo opte, por encaminarme hacia Posada de ValdeÃ³n para <strong>recorrer la ruta de la garganta del Cares,</strong> que va desde Posada de ValdeÃ³n hasta CaÃ­n y de ahÃ­ a Poncebos, junto a Bulnes, y al Naranjo de Bulnes. De como llegar hasta allÃ­, en que sitios del camino parar, que hacer, y donde dormir, ya os hablare en otro momento.</p>
<p>Un saludo.</p>
<p>p.d.<strong> En el interior de la cueva dejan hacer fotos</strong> (con moderaciÃ³n), pero no dejan grabar vÃ­deos. AquÃ­ os dejo un par de fotos.</p>
<p><img src="http://img213.imageshack.us/img213/7226/valporquero1yg0.jpg" height="425" width="567" /></p>
<p><img src="http://img263.imageshack.us/img263/9043/valporquerogm7.jpg" height="420" width="567" /></p>
<p>TambiÃ©n os dejo una foto del camino hacia Posada de ValdeÃ³n, de RiaÃ±o concretamente, y otra de la <strong>Garganta del Cares.</strong></p>
<p><img src="http://img205.imageshack.us/img205/893/riaoml2.jpg" height="362" width="567" /></p>
<p>RiaÃ±o</p>
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		<title>Visitar Salamanca (parte I)</title>
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		<pubDate>Thu, 27 Sep 2007 16:54:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[EspaÃ±a]]></category>

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		<description><![CDATA[Cualquier sitio al que uno quiere llegar, antes ha de haber ido, por eso, desde tratarÃ© de dar desde aquÃ­, desde Foroviajes.es, algunas recomendaciones para aquellos que tengan intenciÃ³n de conocer durante un fin de semana, que es el tiempo mÃ¡s o menos que se tarda en conocer un poco Salamanca, y aprender a perderse [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cualquier sitio al que uno quiere llegar, antes ha de haber ido, por eso, desde tratarÃ© de dar desde aquÃ­, desde <a href="http://www.Foroviajes.es">Foroviajes.es</a>, algunas recomendaciones para aquellos que tengan intenciÃ³n <strong>de conocer durante un fin de semana</strong>, que es el tiempo mÃ¡s o menos que se tarda<strong> en conocer un poco Salamanca</strong>, y aprender a perderse por <strong>sus calles llenas de encanto</strong> e historia.</p>
<p><img src="http://img227.imageshack.us/img227/6168/salamanticawr2.jpg" align="left" height="202" width="283" /></p>
<p><em>Lo que la naturaleza no da, Salamanca no lo presta</em></p>
<ul>
<li>En primer lugar, como no, como llegar:</li>
</ul>
<p>Pues bien, Salamanca, se encuentra a <strong>unos 250 km de Madrid</strong>, con la que esta unida por autopista hasta Ãvila desde Madrid y por carretera nacional entre Ãvila y Salamanca. La separan unos 60 km de Zamora, todos ellos por la carretera nacional 630, autovÃ­a en otros tiempos muy-muy lejanos y <strong>a la que los romanos llamaron â€œruta de la plata</strong>â€, y ahora venida a menos quedÃ¡ndose solamente en eso carretera nacional, eso si muy bien cuidada. <strong>Con Valladolid hay 110 km de distancia</strong>, ahora si todos ellos por autovÃ­a. Con CÃ¡ceres nos separan 200 km, que al igual que con Madrid son a tramos autovÃ­a (CÃ¡ceres-Plasencia) y a tramos Carretera nacional (otra vez la N-630)</p>
<ul>
<li><strong>Dormir y comer:</strong></li>
</ul>
<p>El tema hotelero en Salamanca, debido al gran volumen de visitantes que recibe <strong>(unos 600.000 anuales)</strong>, esta muy bien resuelto, <strong>con una gran cantidad de plazas hoteleras</strong>, que ademÃ¡s se vieron incrementadas para acoger la â€œcapitalidad cultural europea de 2002â€.</p>
<p>Aparte de cantidad, tambiÃ©n hay diferentes calidades y precios: <strong>Las cÃ©ntricos y clÃ¡sicas pensiones y Hostales, </strong>conviven con las modernas cadenas hoteleras y superhoteles de 5 o incluso mas estrellas. A pesar de todo ello, si es recomendable,<strong> si uno se quiere evitar sorpresas desagradables hacer la reserva con algunos dÃ­as de anticipaciÃ³n</strong>, sobre todo si se tiene pensado ir en algÃºn puente o fin de semana especial, ya que en estas fechas suele haber sobre masificaciÃ³n bien debido al turismo directamente, a las visitas a los estudiantes o a gente que directamente busca conocer la noche salmantina, de la que hablare mas adelante.</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://img295.imageshack.us/img295/9674/catedralessalamancaao5.jpg" height="640" width="480" /></p>
<p align="center"><em>Catedrales vistas desde el rÃ­o</em></p>
<ul>
<li><strong>Calle Melendez con PensiÃ³n tÃ­pica, al fondo el corrillo y mas al fondo la plaza mayor</strong></li>
</ul>
<p>Con el tema de la restauraciÃ³n (el comer), tambiÃ©n esta muy bien resuelto y la ciudad propone dos tipos de alternativas: restaurante, bien a la carta o bien de menÃº, o alternar yendo de vinos y tapas, costumbre tÃ­pica y muy arraigada en la ciudad, y asÃ­, ademÃ¡s poder probar algunos de los platos tÃ­picos salmantinos que de otra manera no podrÃ­a, como son la chanfaina, el farinato, las chichas, o la tÃ­pica ternera charra, entre otros.</p>
<p>Tanto si uno busca comer de cuchara y tenedor como si lo que prefiere son la caÃ±as y pinchos, hay varias zonas donde poder hacerlo: Calle Van Dick, tÃ­pica calle para salir a tomar unos vinos y unas tapas, plagada de bares donde por 1.50 euros mas o menos se pueden tomar uno un ribera del Duero (o una cerveza) y un pincho de costillas asadas&#8230;&#8230; recomendaciones: El Asador de Van Dick, La Goleta, Velazquez, El Chinitas, o El Bosque, aunque cualquier bar de la calle tiene su propia personalidad y encanto. TambiÃ©n, en esta calle se pueden encontrar muchos y variados restaurantes, algunos incluso cumplen las dos funciones, bar y restaurante: restaurante Don Mario, la bodega de chicho&#8230;.con lo que si a uno le toca esperar un poco lo puede hacer picando algo. La calle Van Dick se encuentra en paralelo a la avenida Portugal (Donde tambiÃ©n hay buenos y variados bares y restaruantes), cerca del cruza de esta con la calle Torres Villarroel, aunque si uno no tiene GPS, lo mejor y mas fÃ¡cil es preguntar, que cualquiera sabrÃ¡ indicarnos el camino.</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://img514.imageshack.us/img514/8282/callemelendezalfondoelcxo8.jpg" height="640" width="480" /></p>
<p>Otra zona tambiÃ©n donde poder tomar unas caÃ±as y unas tapas, y tambiÃ©n por mas o menos el mismo dinero, es la zona de los alrededores de la plaza mayor: Plaza del Corrillo, Calle Prior, calle MelÃ©ndez, calle CompaÃ±Ã­a, o calle Libreros, zona Ã©sta, que adamas es de obligada visita, ya que aquÃ­ se encuentran algunos de los monumentos emblemÃ¡ticos de Salamanca: La Universidad, la ClerecÃ­a, La Pontifica, La Casa de las Conchas, La propia Plaza Mayor&#8230;&#8230;aquÃ­ encontramos el cafÃ©-bar El Tiempo, el BambÃº, el Platea, o la Alhambra entre otros.</p>
<ul>
<li><strong>Que visitar:</strong></li>
</ul>
<p>Para el viajero despierto, Salamanca ofrece a cada paso diferentes maravillas.<strong> Sorpresas talladas con esmero</strong> sobre la famosa, autÃ³ctona y maleable piedra de Villamayor. <strong>CafÃ©s mÃ¡gicos donde imaginarse a Unamuno,</strong> Gonzalo Torrente-Ballester, o Carmen MartÃ­n-Gaite, <strong>calles donde el Lazarillo del Tormes, o Rinconete y Cortadillo hacÃ­an de las suyas 500 aÃ±os atrÃ¡s</strong> o ventanas donde se encontraban en su amor imposible <strong>Calisto y Melibea</strong>, tambiÃ©n, como no esos paseos por la vera del rÃ­o atardecer contemplado la calidez dorada de sus monumentos.</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://img216.imageshack.us/img216/3135/lazarilloeiglesia11ei5.jpg" height="640" width="427" /></p>
<p align="center"><em> Lazarillo y el ciego</em></p>
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