Yo acabo de descubrir un hotel fantástico en mi ciudad, Toledo: el hotel Palacio Eugenia de Montijo.
Está situado en el centro histórico de la ciudad, al lado de la catedral, y se trata de un pequeño hotel boutique donde la elegancia y la quietud son predominantes.
Y qué decir de la gastronomía: exquisita a manos de uno de los restauradores más famosos de Toledo: Adolfo Muñoz.
Es un hotel precioso, en una ciudad magnífica, donde cada una de sus calles conduce a un lugar más especial que el anterior. Es una ciudad cargada de secretos, misterios y lugares donde perderse.