De la Grand Place que te voy a decir, impresionante y lo más bonito de la ciudad. Pero no lo único que merece la pena, jajaja. El edificio del ayuntamiento (hôtel de ville) es visitable a unas horas determinadas y es verdaderamente bonito. También hay un pequeño museo en la Maison du Roi, justo enfrente. Por la Rue Charles-Buls que sale justo de un lateral del ayuntamiento llegas al meón. Y en esa calle hay una verdadera aglomeración de pastelerías que venden chocolate y speculoos, las típicas galletas belgas con sabor a canela, bares que preparan gofres exquisitos y todo tipo de tentaciones para el estómago. Al principio de la calle, casi en la misma plaza hay un bonito monumento a un héroe de la ciudad al que todo el mundo pasa la mano... ya sabes... cosas de atraer la suerte, jajaja
Justo por el lado contrario de la plaza te metes en la zona a la que llaman "islote sagrado", es el paraíso del restaurante, la rue des bouchers y paralelas y perpendiculares se llenan de terrazas y de expositores con todo tipo de productos que reclaman tu atención... es una zona muy colorista y animada, ideal para cenar al aire libre si el tiempo lo permite. Y un buen sitio para comprobar cómo va lo de los mejillones con patatas fritas, jajaja
Por allí cerca están también las Galleries Saint-Hubert, unas bonitas galerías comerciales del s. XIX y subiendo un poco más la Catedral de Bruselas.
Si sigues subiendo llegarás a la increíblemente larga Rue Royal que pasa por el Palacio Real, la Place Royale donde está el Museo de Bellas Artes (fantásticos los cuadros de Brueghel), la iglesia de Notre Dame du Sablon y al fondo de todo el mastodóntico edificio del Palacio de Justicia. Frente a Notre Dame du Sablon hay un parque pequeñito muy chulo, la place du Petite Sablon. Por el otro lado de la iglesia en pendiente está la Place du Grand Sablon, otro centro de animación y terracitas, con mucha tienda étnica y galerías de arte en la zona.
Cerca de allí está el barrio Les Marolles, uno de los más bohemios de la ciudad, por la Rue Haute y la Rue Blaes hay un montón de anticuarios y tiendas que invitan a revolver. Al fondo está la Place du Jeu de Balle donde se celebra un mercadillo, pero tampoco es que sea demasiado especial la cosa.
Otra zona animada para tomar algo es la de los alrededores de la iglesia de Ste Catherine, hay mucho bar y mucho restaurante. Y pegadita la calle comercial por excelencia la Rue Neuve. Eso para los bolsillos normales, para los más pudientes está la Avenida Louise que está menos céntrica y es la típica calle ancha muy moderna con tiendas tirando a caras.
Y respecto al Atomium, yo solo lo vi desde abajo, pero otras personas me han dicho que es simpática la visita, un poco cara eso sí. La verdad es que es un edificio curioso de verdad. Mini Europe imagino que si vas con niños es imprescindible, pero si no, tampoco pasa nada si te lo saltas. Tampoco es regalado y más o menos ya te imaginas lo que vas a ver. Ya hay muchos sitios en toda Europa de ese estilo.
Pero lo verdaderamente bonito de ir hasta esa zona, es que allí está también el Parque de Laeken, es grande, cuidadísimo y bonito de verdad, con los impresionantes invernaderos reales y un pabellón chino y una torre japonesa muy curiosos.
Como está lejos, imprescindible metro.
Tampoco está en el centro el Museo Horta, que era la casa del arquitecto Victor Horta, el Gaudí belga. La casa se conserva como era en vida de Horta y aunque sencilla por fuera, por dentro es muy chula.
Salvo que seas una forofa del comic, yo me saltaría el museo en cuestión.
Y bueno, si se me ocurre alguna otra cosa ya te comento, jajaja...
Un saludo