Hola,nos gustaría contaros cómo fue nuestra experiencia en Elche. Esperamos que os guste. Dentro de nuestro relato podéis encontrar los lugares de interés y sitios dónde comer. Último fin de semana de agosto 2016. El sol nos esperaba en su punto más álgido retorciéndose lloroso por las ramas de "El Palmeral", ciertamente referido a lo que uno puede figurarse como la mayor extensión de palmeras de toda Europa. Con más de 200.000 ejemplares, situado dentro del casco urbano de la ciudad y declarado como Patrimonio Histórico de la Humanidad, es la imagen de fondo y uno de los puntos identificativos de una tierra elegante y próspera.
Elche nos recibió justo al mediodía. En aquellos instantes, la ciudad enmudecía, las calles teñidas del brillante lorenzo relamían sus últimos días de verano, aportando una tranquilidad que bien estaba pagada con el calor soporífero que nos invadía.
Mapa en mano, recorremos cada uno de los rincones indicados, además de los que no se señalan, esos mismos que conforman los recuerdos de aventura de haber descubierto algo nuevo entre lo antiguo.

El primer acto en nuestra memoria lo interpretan las amplias baldosas que conforman el casco antiguo, donde se alza su basílica distintiva por sus cúpulas de tejas azul añil.
La Basílica de Santa María, construida entre 1672 y 1784; de forma barroca en su portada principal, es a su vez una mezcla de otros estilos, pasando desde el neoclásico del interior hasta sus reminiscencias medievales. En ella, se celebra, el también declarado como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad, Misteri d'Elx. Según la tradición esta obra coral recrea la Dormición, Asunción y Coronación de la Virgen María. Dividida en dos actos o jornadas, la obra se escenifica cada 14 y 15 de agosto en el interior de la Basílica.
A su lado justo yace altiva y repiqueteante la Torre/Mirador del campanario. Cuándo nos aventuramos a subir a lo más alto, embelesados por tener de cerca la gran campana que lo compone así como las panorámicas de la ciudad, no nos percatamos de las diminutas y encaracoladas escaleras que llevan hacia su cúspide.
Con varios descansos en el camino en las estancias, que correspondieron a las habitaciones donde, hasta los años treinta del pasado siglo, vivió el campanero y su familia; y que a su vez dan a parar al interior de la basílica; en nuestra subida, imaginábamos como antiguamente unos hombrecillos de estatura tal para la época subían y bajaban ágilmente por la estrecha y serpenteante escalinata. Una vez en lo alto, la paz te inunda por instantes y el espacio íntimo revela unas vistas verdes, realzando la presencia de la ciudad en toda su amplitud, un conjunto inusual e impactante.
Volviendo sobre nuestros pasos, muy cerca de donde nos encontramos, iniciamos nuestra búsqueda particular de una de las piezas sobre la que más hemos hablado de camino hacía Elche. El moderno Museo Arqueológico y de Historia de Elche, casa donde aún la esperan ansiosos, abre sus puertas para recibirnos entre sus aires innovadores.
Espacio renovado de las dependencias rehabilitadas de una antigua fábrica textil de la Señoría, o palacio de Altamira, alberga entre sus posesiones una colección de excelentes piezas arqueológicas.
El Museo dividido en dos zonas, abarca, en la primera área los orígenes hasta el final de la etapa visigoda y la llegada de los primeros pobladores árabes; por su parte la segunda, comienza con la fundación de la nueva villa por parte de los musulmanes y alcanza hasta nuestros días. Este espacio está repleto de elementos audiovisuales, pantallas táctiles y paneles que facilitan la información sobre todo lo que se nos va mostrando.
Fuimos recorriendo toda la historia ilicitana, muy atentos pero por otro lado esperando a verla, aunque sea sólo en réplica, hermana e inspiración de la auténtica. Y pasado un pasillo exterior sobre en el que las palomas parecían contarse sus secretos, allí estaba en una sala y tras una cortina roja, La Dama de Elche.
Misteriosa sin lugar a dudas este busto íbero labrado en piedra arenisca, fue descubierto en 1897 y el auténtico, se encuentra en el Museo Nacional de Madrid. Cuando la hallaron aún conservaba restos de pintura roja, azul y blanca que decoraba, los labios, la mantilla y el manto. La procedencia de la piedra indica que la obra fue esculpida, entre los últimos años del siglo V y la primera mitad del IV. A nosotros nos impresionó la cantidad de detalles que observábamos y la sensación de poder que desprende. Toda una incógnita aún por resolver.

NO SIN ANTES PROBAR ELCHE

Dos y media de la tarde, exterior de la plaza del Museo y la Dama nos ha abierto un apetito atroz. Me temo que esta vez no nos valdrán unas tapitas o un bocadillo, dispuestos a la labor, anduvimos varias callecitas, aunque pocas, buscando un sitio que pudiera llenar nuestras glotonas ansias.
Voilá! Sin esperarlo nos encontramos con un restaurante de lo más curioso a la par que actual. Sólo entrar nos encontramos con una serie de camareros perfectamente organizados a través de un sistema de comunicación electrónica, vía auricular.
Nos sientan en la parte de arriba, justo como hemos pedido, al lado de un gran ventanal, abrimos la carta y nos sorprende la cantidad de platos de calidad con un precio de lo más accesible. DOMGIM, que así es como se llama nuestro sitio, tiene una carta internacional y unos emplatados exquisitos. Lo recomendaríamos absolutamente todo pero realzaremos el gazpacho de sandía porque estaba superior. Ahora sí que sí nos vamos de Elche con el final más feliz del planeta. Para ver las fotos y saber más visiten nuestra web Delfos Trip