NO VAYAIS AL HOTEL BALEA DE ORIO

Feli

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El fin de semana del 27 de Febrero al 1 de Marzo fuimos al Hotel Balea de Orio, perteneciente a la cadena de Hoteles Aisia.

El fin de semana consistía en dos noches de hotel, pensión completa y un tratamiento denominado "Relajación Cuerpo y Mente" y no relajamos ni uno ni otra.

A continuación voy a relatar cronológicamente en qué consistió nuestro fin de semana de "relajación":

-Llegada el viernes sobre las 19:00.
-Cena sobre las 21:30: La comida bastante sosa aunque esto puede ser por aquello de hacer una dieta hipocalórica.
-Mañana del sábado, primera parte del tratamiento 10:00 h.: Primero una ducha jet, correcto.
Después una bañera con hidromasaje y aromas florales. Los aromas florales no aparecieron por ningún lado, lo que si me encontré en la bañera fueron unos sospechosos pelos cortos (tengo un melena de casi medio metro) y unos surcos marronáceos que yo denomino "roña". Cuando llamé la atención de la señorita que me atendió se limitó a decirme que era imposible porque ellos limpiaban las bañeras entre cliente y cliente y acto seguido se dedicó a "limpiar" los surcos con sus manos y a quitar de la espuma los montoncitos marrones.

La contestación de la señorita llevaba implícito que aquella roña y los pelos de caballero que flotaban en mi bañera, podía ser mío, aunque muy educadamente no llegó a decirlo.

Salí de la bañera con una sensación de asco poco relajante y sin recibir ninguna disculpa ni, por supuesto, ninguna compensación.

Después de éste "tratamiento" nos fuimos a comer, la comida volvía a estar sosa y pedimos un salero pero los insuficientes camareros que había, estaban más ocupados con las personas externas al hotel que venían a comer a la carta que en atendernos a nosotros. En su descarga, diré que no había mucho personal trabajando, el error no es de los camareros sino del jefe de personal. No creo que sea muy apropiado que hagan tales distinciones entre los clientes del hotel (que, por cierto, después de pagar una pasta por pasar el fin de semana nos ponen un menú del día bastante sencillito, por no decir cutre) y los clientes que vienen únicamente a comer.La verdad es que nos sentimos como si estuviéramos comiendo por caridad; distintos manteles, distintas copas, distinto trato...

Después de comer, fuimos a la zona del spa. Después de mi experiencia en la bañera de hidromasaje, yo ya estaba un poco mosqueada y me detuve a mirar las piscinas con ojo clínico y me encontré otra desagradable sorpresa, en la piscina de los famosos chorros pico-pato en las esquinas, allí donde los chorros llevban el agua había más porquería en el fondo. Increíble. No había que fijarse demasiado para verlo, es decir, que tampoco miré con lupa.
No creo que en un lugar como éste sea adecuado que los clientes recuerden que tras los baños de vapor y los remojones todos soltamos células muertas o yo al menos no quiero verlo de manera tan concisa.

Aquí no queda todo, bajamos a cenar. Eran sobre las 22:00 h. y vimos a una pareja (por cierto, también alojada en el hotel) esperando fuera, sentados en una butaca como si estuvieran esperando las sobras. Entramos al comedor y la encargada del comedor nos pidió muy amablemente que esperáramos porque estaban a tope y..... había por lo menos tres mesas libres y preparadas para cenar (en la zona de los pobres, claro)

Subimos al bar, y eso si, el amable camarero que atendía la barra cuando supo el porqué de nuestra vuelta al bar, nos invitó a un par de consumiciones y ésto es de lo mas agradable que nos ha pasado en nuestra estancia.

Pero aquí tampoco se acaba mi historia, cuando por fin bajamos a cenar, vemos que la carta es exactamente la misma que para comer. Inaudito. Mi pareja tuvo que repetir el segundo plato de la comida porque los otros tres platos que nos ofertaban no eran de su agrado. La encargada de comedor escuchó nuestra queja y nos dijo que en ése hotel es lo que siempre han hecho así y que si queríamos disponíamos de un menú especial (que tendríamos que pagar por supuesto, habiendo pagado de antemano una pensión completa que no sale precisamente por dos euros).

Por supuesto, el domingo teníamos la comida pagada pero ya, maldita la gracia que nos hacía quedarnos un minuto más en ése lugar y nos fuimos después del tratamiento de piedras volcánicas que ése si estuvo bien.

Queremos que conste, que no pedimos un trato especial, ni que nos pongan la alfombra roja ni que nos tiren pétalos de rosa al pasar, sólo queríamos pasar un fin de semana agradable, en una estancia cómoda y sobre todo limpia pero está claro que no era el sitio adecuado para conseguirlo.

Desde luego, pensamos recomendar a las persona que nos rodean que no visiten dicho establecimiento, ya pueden hacer toda la publicidad que quieran en las televisiones que nosotros haremos toda la contrapublicidad que podamos.

Sinceramente decepcionados.

Dos clientes.
 
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