Perú en 3 semanas.

Gordilanzas

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Muerto de miedo en la ciudad de Lima.

Alucinante, el mejor de los viajes, disfrutamos como locos, un recuerdo imborrable.

Cuatro compañeros de curro, un viaje por el Peru y aunque en principio yo hubiera elegido otra forma de viajar, ha sido una experiencia que jamás imaginé podía tener con lo extremadamente cobarde que soy.

Yo que siempre he tratado de encontrar paquetes todo incluido para ir de vacaciones. Para mi, que mis mejores vacaciones habían sido a la Rivera Maya con una ex novia donde no salimos del hotel (ni demasiado de la habitación, quizás por eso guardo tan buen recuerdo), viajar sin saber donde iríamos el día siguiente fue el mayor de los retos.
Era el rey de los viajes organizados por agencia, un poco en plan Inserso. En esta ocasión aunque bastante acojonado, dejé todo en manos de Josetxo, un compañero de trabajo y la providencia. El en sus años mozos a viajado mucho como mochilero y antes de partir nos repetía una y otra vez que íbamos a saber lo que es viajar de verdad, tenía razón.

Fiebre amarilla, dengue, tuberculosis, que puedo hacer….. Soy un irremediable hipocondriaco por parte de madre. La investigación que hice sobre Peru antes de viajar estaba mas centrada en la posibilidad de traerme un inesperado souvenir, que en los lugares que íbamos a visitar. Mi maleta era un cuadro: Pastillas para la diarrea, antibióticos (fijo que mas de uno caducado, mi vieja guarda todo por siglos), protector para el sol, píldoras para los mareos, las nauseas, estoy tan mal que traté de convencer al médico de cabecera para que me recetara algo para el ébola por si las moscas.

No soy demasiado religioso, pero como último recurso (esto no los supieron mis compañeros de viaje) me llevé empaquetado dentro de los calcetines, un rosario por si era preciso echar mano de una intervención divina. Con todo esto atormentándome, llegó el momento de partir. Me despedí de la familia con un nudo en la garganta y haciendo el mejor esfuerzo por poner cara de aventurero, ahora entendía como se sintió Bilbo Bolsón.

Durante el vuelo, mientras mis compañeros dormían, yo, sudoroso, no paraba de repasar mentalmente el contenido de mi mochila. ¿Habría pasado por alto algún detalle importante que eventualmente pudiera salvar mi vida? Durante un instante, quizás sobrevolando Brasil que se yo, me di cuenta de algo en lo que no había pensado, los secuestros. Comencé a repasar mentalmente noticias sobre secuestros, imágenes en las que rudos periodistas eran decapitados por miembros de Al Quaeda mientras hacían un esfuerzo por mantener hasta el último momento una admirable cara de poker. Mire a los asientos de al lado y pude tranquilizarme, entre mis tres compañeros y yo rondabamos los 500 kg y yo no aporto mas del 25% del total, si había que correr, no sería el último.

Llegamos a la ciudad de Lima y por primera vez me percaté que no sabía siquiera hacía donde nos íbamos a dirigir en primer lugar así que le pregunté a Josetxo cual iba a ser nuestro itinerario de viaje. -Primero vamos a la selva- me respondió muy tranquilo. Vamos no me jodas, pero ¿en Peru hay selva? ¿desde cuando?¿quién la puso ahí? y en cualquier caso, ¿que necesidad hay de ir? Estaba tan nervioso que les pregunté, con la esperanza de cambiar el plan de viaje, si sabían que allí había gente que reducía cabezas. Para estas alturas, la pose de aventurero con la que había abandonado Madrid había quedado del todo atrás, sin necesidad de verme en un espejo, sabía que solo era un gordito sudoroso y desencajado del que se burlaban sus tres compañeros entrados en carnes.

En el taxi, camino del hotel en Lima, los comentarios del taxista solo hacían que las ganas de regresar se incrementaran.
-Por favor no bajen las ventanillas que por aquí bastantes robos-
-Cuidado, en las discotecas hay mujeres que te echan droga en la bebida para asaltarte-
-No saquen las cámaras de fotos-
Hay que joderse, me iba a dar una taquicardia. Respira Juanjo respira, verás que orgulloso cuando cuentes esto en España, si consigues regresar lo que vas a bacilar, el miedo estaba en su punto mas alto.

La primera noche en Lima, no salí a cenar ni nada, como para cenas estaba yo. Cuando me quedé solo en el hotel me asomaba con cuidado a la ventana como si estuviera en Gaza. No puedo contar nada sobre Miraflores, el único lugar de Lima en el que he pernoctado en mi vida. Lo que veía por la ventana sin embargo, me tranquilizó bastante, la gente parecía salir de marcha, iba arreglada, todo era mas normal de lo que había pensado.

Por la mañana ya era un hombre nuevo, el Diazepan hizo maravillas y tras un reparador sueño y a la luz del día todo se veía de otra manera. En mi cabeza todavía revoloteaba el asunto de la selva, pero como las risas de mis amigos habían dejado claro, no había peligro así que, si había que quedarse en el hotel sin salir también allí, me quedaría y solucionado. El objetivo para mi estaba claro, debía regresar con vida.
 

Gordilanzas

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Tarapoto y los Chachapoyas, perdiendo el miedo en la selva amazónica.

Nuevamente del hotel al aeropuerto y en un vuelo corto (apenas 1 hora) estábamos llegando a la selva de Tarapoto. Primera sorpresa, esperaba bajarme del avión dar dos pasos y ver hombres con taparrabos tratando de alcanzar un león con sus flechas (acéptese la exageración) pero lo único que se ve son mototaxis que como avispas con esteroides, revolotean por todos lados.

Primera lección: El mototaxi no es un vehículo para gordos y el simpático conductor de temerosa mirada nos lo hizo saber inmediatamente. -Señor, queremos ir al hotel Sol de Selva-
-¿Cuantos son?-
Como para no vernos, pensé yo. El amable señor nos explicó que, si bien los mototaxis normalmente llevan tres pasajeros, en nuestro caso "por las mochilas" nos recomendaba tres mototaxis.
-No hay problema- replicamos.
En lo personal no estaba para nada ofendido, hace demasiado tiempo que abandoné la idea de convertirme en un metrosexual musculado, son incontables las veces que me he apuntado al gimnasio para nada.

En uno de estos minúsculos vehículos íbamos yo y Arturo, en otro Josetxo con las maletas, pero lo mejor de todo fue ir partiéndonos el pecho de risa detrás de Luis Mari, un mastodonte de Bilbao que sentado en el lado derecho del mototaxi, llevó todo el camino al mototaxista angustiado, porque, cuando daban una curva hacia ese lado, las ruedas del lado contrario dejaban de tener contacto con el suelo, esa imagen la guardo como un tesoro y echaré mano de ella cada vez que me sienta triste, era como tratar de meter a Gozilla en una caja de cerillas.

Bueno a lo que vamos que me lio en tonterías, el hotelillo en medio de la ciudad de Tarapoto estaba muy bien, aire acondicionado, limpieza, tv lcd, estuvimos de lujo un par de días allí. Durante el día hicimos varias excursiones en los alrededores de la ciudad y por la noche paseamos nuestros cuerpecitos por las discotecas locales. Para estas alturas del viaje, comenzaba a ver las cosas con otros ojos, el calorcito, la buena comida y bebida de la selva, estaban haciendo que comenzara a disfrutar del viaje.
Dato: Este es el correo de la familia dueña del hotel en Tarapoto, muy amables y cómodo lugar soldeselva@gmail.com
-¿Y ahora que?-
-Ahora nos vamos a la tierra de los Chachapoyas-
Que con ese nombre, haber quien no se acojona un poco, pero un viajero como yo, sabe que no necesariamente el contenido va implícito en el nombre, así que tranquilamente partimos a la tierra de los chachapollenses y chachapollensas en un taxi desde Tarapoto.

Los precios en la selva son ridículamente baratos, cosa que no pasaría por ejemplo en el sur del país. La mayoría de los días estuvimos comiendo por menos de 5 euros por barba unos platos impresionantes. El taxi desde Tarapoto hasta la localidad de Pedro Ruiz, después de regatear un rato nos cobro unos 90 euros, así que por menos de 25 euros cada uno, hicimos un viaje de mas de 6 horas, parando mas de 8 veces, en ocasiones por disfrutar de las vistas y descansar un poco, en otras por el tamaño desproporcionadamente pequeño de la vejiga de Arturo. ¿Como es posible que un tipo de 120 kg tenga una vejiga donde no entra el contenido de un botellín de agua?

Llegamos las 4 de la tarde a Pedro Ruiz y allí cogimos otros tres sufridos mototaxis, para esta vez subiendo por un sinuoso camino de montaña para desplazarnos hasta nuestro destino final, Cuispes. En la mitad de la montaña uno de los mototaxis colapsó y bajo la mirada acusadora del conductor, redistribuimos la carga para alcanzar nuestro destino. Para esas alturas, el viaje se había convertido ya en una aventura, Cuispes es un pueblo donde no hay un solo turista, la gente te mira al pasar como miran las vacas al tren, un poco curiosos pero bastante indiferentes. Llegamos al hotel La Posada de Cuispes, esperando encontrar un lugar de mala muerte y fue la primera gratísima experiencia, yo que en mi p… vida había encendido una chimenea, tenía una a los pies de la cama, con lo romanticón que yo soy. El sitio está genial y los aldeanos, a pesar de ir casi todos con un sable en el cinto, no son para nada peligrosos, al contrario se muestran de lo mas sonrientes y cordiales.

Josetxo nos explicó el plan para los siguientes 4 días, serían unos cuantos trekkings por la selva entre cataratas y restos fúnebres de los chachapollenses. A estas alturas hasta me emocionó el plan, solo albergaba la duda de si mis tobillos serían capaces de resistir las largas travesías. Jarvic el gerente de La Posada me tranquilizó, habían tenido personas de hasta 80 años que habían logrado completar las largas caminatas.
Yo, siempre tratando de localizar los peligros, le pregunte-¿Bichos?-
-Hay perezosos, tucanes, monos y pumas pero estos últimos se mantienen alejados de la gente- Me respondió Jarvic.
-!!!Hostia pumas!!!-
Cuando vean a 4 jugosos gorditos caminando sofocadamente por la selva se les va a hacer la boca agua. Nuevamente miedo pero sin entrar en pánico. Me tranquilicé pensando que si nunca ha habido ataques contra humanos en ese lugar, muy mal se tenía que dar la cosa. Además llevaba algo que nadie mas tenía, un rosario.

La mañana siguiente, deslice sin comentárselo a nadie el rosario de mi abuela en el bolsillo, sintiendo con ello que tenía una ventaja sobre mis amigos y el guía en caso de ataque felino y un poco con cargo de conciencia por esta pequeña traición, iniciamos la caminata. Nos explicaron que al final de la misma, había una catarata de 900 metros de altura, algo que difícilmente te imaginas hasta que no lo ves en directo. La caminata, lejos de ser algo extremadamente duro, es sencilla de hacer, parando cada 30 minutillos para descansar, fue como un día de campo, solo que nos rodeaban los paisajes mas espectaculares y exuberantes que yo haya visto en mi vida. Ahora si que era Bilbo Bolsón con sobre peso. En ese bosque deben vivir elfos, fijo. Un paisaje de película, mágico y virgen (como mi prima). Después de una sucesión de cataratas enormes llegamos a la prometida catarata de Yumbilla. Wow, es algo espectacular, se me eriza la piel al recordarlo, me parecía estar en un lugar de mentira, de esos que solo aspiras a ver por Televisión.

Por la noche eché mano de un salchichón que mi madre había deslizado entre la ropa de mi mochila (esos son los detalles que la hacen una santa) para compartirlo con el grupo, se lo habían ganado. Cenando en un lugar tan remoto e increíble estaba agradecido de haberme puesto en las manos de ese mochilero alguna vez melenudo llamado Josetxo, al que hasta ahora tenía por boca-chancla. Después de cenar y contemplando un alucinante cielo estrellado, conversamos animadamente sobre lo que haríamos el día siguiente:
-Los Sarcofagos del cerro del tigre- que dicho así volvió a acojonar un poco.
 

Gordilanzas

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Para llegar desde Cuispes hasta los sarcófagos hay dos opciones, bien mototaxi y trekking o bien una 4x4 y trekking. Echamos unas risas pensando en las caras de los mototaxistas al vernos llegar si pretendíamos hacerlo de esa manera, así que le dijimos a Jarvic que llamara a un amigo suyo, al que pagamos para que nos llevara y trajese en 4x4. Nuevamente fue algo económico, pagamos unos 20 euros por barba y el tipo se quedó esperándonos para llevarnos de regreso. El primer tramo es de 1 hora en coche desde Cuispes, al pueblo de enfrente digamos. Uno esta arriba de una montaña y el otro igual. Allí nos esperaban los lugareños, a los que Jarvik había avisado que íbamos a ir al día siguiente. Viendo que nos esperaban con caballos les dije a mis amigos…
-Pobres bichos, los vamos a reventar-
Trate de hacerle ver al presidente de los lugareños, que estábamos acostumbrados a caminar por la montaña a pesar de nuestro aspecto, que no era necesario hacer sufrir a los animalejos. El hombre frunció el ceño (creo que le ofendió el que diese a entender que sus caballos no podrían con nosotros), me miro y me dijo en un perfecto e ininteligible castellano…
-Estos caballos cargan nocillas-
Hostias pensé, ¿este tipo me ha dicho lo que acabo de escuchar? ¿Estamos ante un caballo que carga nocillas? Hasta el día de hoy no se, ni quiero saber que es lo que me dijo aquel tipo de rostro rudo y curtido por sol, pero con la mala cara que me miraba, lo mismo se cago en mi padre en Chachapollense. Lo que decía su lenguaje corporal y en definitiva entendí quería expresar es:
-Mira montón de grasa o te subes o te subo, porque sin caballo con ese cuerpo no llegas ni a tiros- No había nada mas que hablar, me había convencido y doy gracias por ello.

Después de 1 hora de cabalgata cual reyes magos y un tramo final de caminar si o si porque se empina un montón y los caballos no podían, al menos con nosotros, se llega a un lugar de película. Un montón de tumbas (con tipos muertos dentro digo yo) con forma de jarrón. Los jarrones están pintados con caras y puestecitos allí en la escarpada montaña como si fuera a disputarse una partida bolos. Se supone que los Cachapoyas hacían los enterramientos de esta manera para que no fueran accesibles y no les molestaran después de muertos, que digo yo, ¿que pensarían estos señores, al ver a 4 gilipollas allí sacándoles fotos entre jadeos?. Buen intento Chachapollenses, pero os acabamos de pillar. Hay que decir, hablando en serio, que después de esos días por la selva a cambiado mi perspectiva absolutamente de lo que es viajar de verdad, pude darme cuenta que todos los viajes que había hecho en mi vida y que yo consideraba el copón habían sido una absoluta ridiculez. Por la noche en La Posada corrió la cerveza, creo que no era el único con la sensación de haber descubierto algo.

El tercer y cuarto día, fuímos a otros dos lugares espectaculares, pero esta vez mucho mas turísticos:
La catarata del Gocta, en un pueblo cercano a Cuispes. Esta catarata es de menos altura que su vecina Yumbilla, pero también espectacular. Para Gocta hay que hacer de nuevo un trekking, algo mas duro que el de Yumbilla pues hay mas pendientes y donde te cruzas todo el tiempo con gente. Este paseo también es por la selva, pero no tienes esa sensación de aventura, sin embargo se disfruta mucho al llegar hasta la enorme catarata.
Nuestra última visita fue a la fortaleza de Kuelap, la construcción de los Chachapoyas mas grande que existe. Ambos viajes nos los organizó Jarvik y su amigo de la 4x4, por lo que fuimos muy cómodos ademas de dejar respirar a los mototaxistas locales. Para visitar Kuelap te llevan hasta el mismo lugar en coche, así que no hay que caminar nada. Es un sitio arqueológico que, si bien tiene turismo, no es nada comparable con la masificación que sufre Machu Picchu. Nos encantó también este lugar, fue una gozada descansar de caminatas y resulto como la guinda del pastel a la hora de recorrer esas tierras por unos pocos días.
Dato: Este es el correo de Jarvic, es un máquina y hace lo que sea para que viajes cómodo por la zona, laposadadecuispes@yahoo.es

Al día siguiente partimos hacia Chiclayo en un autobús nocturno, esa noche de viaje, raro en mi, dormí como una marmota despertado solo ocasionalmente por los atronadores ronquidos de Jesus Mari. En Chiclayo ya de mañana nos dimos un festín a base de patatas fritas y sandwich de pan Bimbo, antes de agarrar el siguiente autobús que nos llevaría a hasta las playas de Piura...
 

Gordilanzas

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Luciendo tipazo en las playas del norte del Perú.

En las playas del norte de Perú no hay saturación de toallas, familias con sus fiambreras o desinhibidas señoras de pechos marchitos haciendo topless. Son grandes extensiones de litoral o bien desiertas o tomadas a partes iguales por pescadores, surfistas y un escasísimo número de bañistas-domingueros. La carretera, en gran parte del recorrido, se mantiene paralela a la costa, por lo que, tanto en nuestra ruta Chiclayo-Piura, como mas tarde desde Piura hasta Tumbes, se disfruta de un paisaje muy agradable y veraniego. Nosotros continuamos todavía 100 km desde Piura hasta las playas de Cabo Blanco, una de las mejores playas para hacer Surf según nos contaron y que fue corroborado al ver el alto número de bronceados prácticantes de este deporte. Dato cultural: Josetxo nos llevó hasta allí, porque, según el, Ernest Hemingway se inspiró en este lugar para escribir "El viejo y el mar". Para nosotros, solo fue un lugar fantástico para pasar unos días a limpia cerveza y burlándonos de los exuberantes pechos de Jesus Mari, que eran observados con envidia por mas de una señorita.

Como teníamos que tomar un vuelo desde Tumbes, una ciudad limítrofe con Ecuador, hasta Lima, continuamos nuestro ascenso por la costa peruana, esta vez hasta Punta Sal, allí pasamos otros tres días en el hotel Punta Sal Club Hotel. Por vez primera en todo el viaje, sentí que mis vacaciones se parecían algo a lo que había conocido hasta este momento. Este hotel es lujoso, tiene unas espectaculares vistas, masajistas, bar, todo lo que se puede pedir. La clavada que nos pegaron también fue importante, digamos que en tres días allí gastamos mas de lo que lo habíamos hecho en todo el resto del viaje por el norte del Perú. Sirvió para darme cuenta, una vez mas, que necesariamente no hay que gastar mucho para que las experiencias sean mejores. Por lo demás pocas anécdotas que contar, fueron días de tranquilidad y pechos de Jesus Mari allá donde miraras.

Traslado desde Punta Sal a Tumbes, algo más de dos horas y vuelo mañanero a Lima para continuar nuestro viaje, esta vez por el sur del Perú. Y para viajar por el sur, que mejor que Cruz del Sur. Planeamos todos los viajes con esta empresa de ciudad en ciudad hasta arribar al Cuzco. En los viajes con Cruz del Sur, al parecer es típico jugar al bingo y el premio una botella de champagne. Lo que disfrutaría mi madre viajando de esta manera. Primera parada Paracas.

Paracas es una pequeña bahía en medio "tol medio" del desierto plagada de restaurantes y hoteles, allí íbamos a visitar una reserva natural con leones marinos. Identificados como nos sentíamos los 4 con estos animales, disfrutamos del paseo como niños. Los leones marinos, para comunicarse entre ellos, tienen un peculiar sonido que se asemeja a Luis Mari durmiendo, lo que nos garantizo risas en las aproximadamente 3 horas que duró el paseo. Pese a que Josetxo tenía previsto pasar un par de noches allí, entre todos decidimos desplazarnos hasta nuestro siguiente destino, Nazca, para el día siguiente, sin madrugar ni nada para no forzar la máquina que estábamos de vacaciones.
 

Gordilanzas

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La muerte me miró a los ojos en "La ruta del Gringo".

Fuímos en autobús hasta Ica y desde allí, como no coincidía el horario para coger otro autobús, contratamos a un señor y su taxi para que nos llevara directos a Nazca.
Nota: Si no puedes incluir en tu equipaje un dispositivo para medir el grado de alcohol de las personas, quizás sea conveniente charlar un poco con el sospechoso, antes de comenzar el viaje.
El señor taxista, que al principio coincidimos, nos parecía un hombre de lo mas jocoso, resultó ir bastante bebido, hasta tal punto, que en mitad del desierto comenzó a ponerse tontorrón y a sollozar por los problemas que tenía con su esposa, una tal Aura, que perfectamente podría haber terminado con la vida de los 5. Había que vernos a nosotros tratando de consolar al hombre con el único fin de no terminar el viaje contra un cactus.
-Aura por Dios, perdona a ese hombre-, es la vecina la que no paraba de provocarlo con sus voluptuosas curvas.
Dato: El taxista melancólico nos pidió que diésemos su teléfono a mas españoles, para amantes de las emociones fuertes, señor Gilberto
954643792, a ver quien le echa cojones.

Nazca en lo personal fue el momento del viaje en el que pude mirar a la muerte a los ojos y donde casi le vomito encima. Porque claro, si vas a Nazca, ¿como no vas a montarte en una de esas inestables avionetas para ver las lineas desde arriba?
-Es de cobardes disfrutar las lineas simplemente del mirador!-, y una mierda digo yo.
Para esas alturas del viaje, yo ya estaba envalentonado, pese a lo cual, mantenía una saludable cordura que me hizo tratar de convencer al grupo para ir simplemente a una torre mirador, según yo para ahorrar dinero, cuando la realidad era que se me revolvió el estomago cuando vi las avionetas y las pintas del tipo que se suponía era el piloto. Pero ya era demasiado tarde. Sin poder siquiera regresar al hotel para echarme al bolsillo el rosario, me encontré surcando los cielos en una pequeña avioneta, que sorprendentemente y a pesar del peso, consiguió alzar el vuelo.
Durante el mismo, nos agitábamos como en la mayor de las turbulencias, podías sentir como el viento mecía el aparato a su antojo. Para colmo, el piloto (o lo que fuera ese hombre), no paraba de ladearla a uno y otro lado, según el..
-Lo hago para que puedan ver bien las lineas-
Yo ya no veía nada, un sudor frio recorría todo mi cuerpo, consciente que, lo que no habían logrado los terroristas o las tribus reductoras de cabezas, lo iba a lograr esa estúpida maqueta de avión. Una actividad suicida que no repetiría ni por todo el oro del mundo. Para colmo estuvimos durmiendo en el Hotel de la borda, que esta cerca de donde salen las avionetas kamikazes, así que estuve recordando el mal momento el resto del tiempo que pasamos en la ciudad.

La verdad, entre la larga distancia que hay desde Lima hasta Nazca y la enorme distancia también a Arequipa, combinado con los paisajes mas bien feos durante el recorrido, si tuviese que repetir este viaje, lo haría en avión directamente al Cuzco. Es sorprendente encontrarse con tantos turistas por el sur con lo feo que son los paisajes y tan pocos por el norte, siendo mucho mas espectacular y económico.

Otras 11 horas de autobús hasta Arequipa, un poco hasta las narices de tanta carretera pero haciéndome con ello un hombre al fín apunto de cumplir los 40.
 

Gordilanzas

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Arequipa es otra gran ciudad con un tráfico infame, la ciudad mas parecida a Lima que hayamos visto en el Perú. Nos alojamos en la Posada de Sancho, un lugar acogedor en la parte mas antigua de la ciudad. Salimos a pasear y visitar un museo y un par de conventos (lo que hubiese disfrutado mi madre). El ritmo del Inserso le sentó bien a mis articulaciones, aunque en mi fuero interno, estaba deseando volver de nuevo al Perú mas rural. A la mañana siguiente partiríamos hacia el cañón de Cotahuasi uno de los mas profundos del mundo.
El mamón de Josetxo nos dijo:
-Son solo un par de horas de viaje- Mientras nosotros asentíamos con la cabeza con cara de bobos mordiendo el anzuelo.
Oh sorpresa ese par de horas, se convirtieron en mas de 10 horas hasta el pequeño poblado de Cotahuasi. En un total de 4 dias, visitamos un impresionante cañón, conocimos cataratas (ni punto de comparación con las de Chachapoyas) petroglifos y aguas termales. Estuvo muy bien, si dejamos de lado que nos metimos mas de 20 horas entre ida y vuelta desde Arequipa. A toro pasado me alegro haber hecho esta ruta, si me avisan de la distancia antes, les hubiera esperado en la ciudad atiborrándome a cervezas.

Cuando me dijeron que para llegar al Cuzco desde Arequipa hacían falta otras 17 horas de viaje, no tuve mas remedio que elegir entre conservar la raya de mi culo o viajar en avión.
Mi trasero es fofo, imperfecto, nunca ha sido objeto de comentarios halagadores por parte de nadie, sin embargo le tengo cariño, son muchos años acompañándome y a pesar de no ver a menudo su enorme sonrisa, le tengo cariño, soy un sentimental y no estaba dispuesto a hacerle pasar por esto, así que me fui al aeropuerto de Arequipa y pagué con gusto 95 dólares por un billete solo de ida para el Cuzco. Me despedí de mis compañeros en la estación de autobuses y regrese a La posada de Sancho con la satisfacción del que sabe haber acertado en su decisión.

Al día siguiente volé al Cuzco y me reuní con el resto del grupo en el hotel Tika Wasi. Sus caras lucían desencajadas lo que en mi fuero interno (así de malos somos) me produjo una renovada satisfacción. Mientras mis compañeros se quedaron allí tirados, me fui a dar una vuelta por la ciudad. Para ese momento del viaje, era un ganador, un gordito de sonriente rostro que paseaba entre los cientos de turistas de la ciudad sin complejo alguno. Había sobrevivido a la peligrosa Lima, me había sumergido en la selva entre cataratas gigantes, había estado apunto de morir en Nazca, los inmensos cañones no tenían secretos para mi, que ganas tenía de contarlo todo cuando regresara a La Comarca.
 

Gordilanzas

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Cuzco, el final del viaje en el que me hice un hombre.

En la ciudad de Cuzco hay 4 tipos de negocios, Hoteles, Restaurantes, Puestos de artesanía y Centros de masaje. En los últimos días había desarrollado agujetas en gran parte del cuerpo así que decidí adentrarme en el oscuro mundo de las masajistas cuzqueñas.
-Nota, no lo hagaís.
El precio es ridículo 8 euracos por 1 hora en la que prometen vas a conocer las bondades y placeres del masaje cuzqueño, bueno pues, nada mas alejado de la realidad. La masajista era una diminuta y sadíca señorita, quien a pesar de su menudo aspecto, poseía una sobrenatural fuerza en sus manos. La víctima yo, un incauto sufridor que paso 60 minutos de eterna tortura. Mientras esta sucedía me hacía el macho sin queja alguna a pesar del dolor intenso, pensando… "Aguanta no hay belleza sin sufrimiento". Al salir de la pequeña habitación fui consciente del daño ocasionado, si antes de entrar sufría dolores en el 50% de mi cuerpecito, ahora me dolía hasta el cielo de la boca, era momento de regresar al hotel y no compartir con nadie mi experiencia. El resto del día lo pasé tratando de olvidar el mal rato mientras descansaba.

Pasamos varios días visitando incontables restos arqueológicos, museos y por supuesto restaurantes, bares y discotecas. Uno de los últimos, el gran Jesús Mari llegó al hotel con una sonrisa de satisfacción y nos dijo:
-Acabo de comprar Marihuana-
Tal como esperaba, a juzgar por su rostro, fue felicitado efusivamente por todos.
-Menudo delincuente estás hecho-
-Eso si que es pensar en el bien común-
Era justo lo que nos faltaba, un poco de Yerba para aumentar las risas en el final de nuestro viaje.
Jesus Mari, ponía cara de chico malo al recibir nuestras muestras de gratitud, mientras metía su mano llena de dedos como morcillas al bolsillo de su abrigo.
Como si se tratase de un mago apunto de sorprender al público, sacó teatralmente un pequeño paquetito hecho con papel de periódico, estábamos apunto de acceder a un mundo de sensaciones, la felicidad que inundaba la habitación, dejo espacio a las sonoras carcajadas, cuando al abrirlo, vimos que le habían vendido ramas de pino en lugar de Maria. La cara del enorme vasco era todo un poema, las maldiciones mas terribles que jamas haya escuchado no dejaban de brotar por su boca, era una extraña mezcla, decepción, incontenibles risas y temor a incrementar la ira de nuestro entrañable Gozilla de bolsillo, que no paraba de repetir..
-Como me lo vuelva a cruzar, haaayy como me lo vuelva a cruzar- Por fortuna para el camello andino, no se lo volvió a cruzar.

Para visitar los centros arqueológicos del Valle Sagrado ya camino de Machu Picchu, nos recomendaron hacer un tour programado o bien contratar un servicio privado para nosotros cuatro. Echando un vistazo a internet encontramos un servicio llamado http://hippietourscusco.com/, que, en una antigua y muy guapa furgoneta Volkswagen te pasea por todos los lados a tu gusto. Escribimos al correo y nos dieron dos posibilidades, una con recogida en el Cuzco y una en la que nos recogían ya en el Valle y que resultaba mas económica, tomamos la segunda.

Nos desplazamos con todas las mochilas, pues ya no dormiríamos mas en la ciudad, hasta la estación de "Pavito", donde por 2 euros viajas entre lugareños y a precio de lugareños. El viaje desde Cuzco hasta el pueblo de Urubamba es de solo 1 hora. Allí nos esperaba Enrique, un navarro que personalmente te lleva a conocer todo y al que no deberíamos haber pagado, porque el muy cabrón se partía de risa cuando le contábamos las anécdotas de nuestro viaje. Por lo demás, un crack de chaval, no solo nos llevo a conocer Maras, Moray y Pisac, si no que nos invitó a unas cervezas en agradecimiento por el buen rato que había pasado con nosotros. Nos quedamos en su casa a dormir La posada de yanua, una casita de huéspedes en medio del Valle.
Al día siguiente dejamos la mayor parte del equipaje en su casa, para trasladarnos 10 minutos hasta la estación de tren que nos llevaría hasta Machu Pichu.

Ni se sabe cuantos años hacía que no montaba en tren, hasta ilusión me hizo. Unas dos horas de viaje desde Ollantaitambo y estábamos en el poblado de Machu Pichu, en lo alto de la montaña nos esperaba el final de nuestro viaje, pero es algo que no hicimos hasta el día siguiente. Este pueblo paso previo para visitar el santuario es un lugar perfecto para ponerse a dieta, o adelgazas tu o adelgaza tu billetera, esas son las opciones que hay. Las calles son un hormiguero de turistas de todas las nacionalidades que irremediablemente tienen que pasar allí la noche, es como una emboscada. Comida mala y cara. Hotel malo y caro. La bebida sin embargo aunque cara es lo único que cumple las expectativas.

Al día siguiente cogimos el autobús para subir a las ruinas de Machu Pichu, el viaje es corto y casi todo el tiempo de subida. Como ya estábamos en plan Juanito Oyarzabal preguntamos como subir a la montaña de enfrente del Santuario pero nos dijeron que había que reservar plazas, mas tarde conversando con unos paisanos me alegre de no haber podido intentarlo, porque nos contaba como habían tenido que bajar a un señor que a la hora de descender había entrado en pánico.
El lugar es espectacular, era el único sitio del que había visto fotos antes de viajar pero estas no son capaces de describir la espectacularidad del sitio, ni el tamaño de las piedras. Hay que ser muy bruto para ponerse construir con semejantes rocas algo en un lugar tan alto. Bien merecida la fama de maravilla del mundo. Nos pegamos toda la mañana y gran parte de la tarde paseando por el sitio que es enorme, aunque nada del otro mundo para cuatro atletas como nosotros.

Y ahora ya puedo presumir el resto de mi vida (esta es solo la primera de mis múltiples baciladas). Me he convertido en un gordito intrépido. Con los compañeros adecuados, no será la última vez que haga un viaje de estas características, fue alucinante, el mejor de los viajes, disfrutamos como locos, un recuerdo imborrable.
 

Laura y Chema

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Qué buenos consejos! y me he reído con lo de la masajista ;)
si queréis saber sobre Perú, estuvimos hace unos meses por ahí visitando todo a bajo coste porque llevamos 17 meses viajando por Latinoamérica. Nuestra web es fknd.tk
Un abrazo y suerte!!
 

Aldeano

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Lo de los taxistas ebrios no debe ser algo tan raro, o tal vez una coincidencia. A nosotros nos sucedió algo parecido en Chiclayo. Muy buen diario!!!
 

Teresa

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Solo para agradecerte tu diario. Lo leí a principios de año cuando estaba planificando con un grupo de amigas nuestro viaje a Perú. Me identificaba mucho contigo y lo disfruté muchísimo, menudas carcajadas:rolleyes:

Nos han servido mucho tus consejos, hemos copiado parte de vuestra ruta y sobre todo os hemos "copiado" en la manera de visitar el Cusco, eso si, sin masajes ni intentos de acceso a estupefacientes:rolleyes:

Han sido una maravilla de consejos, quería agradecértelo, no soy mucho de escribir en foros, pero si de leer y aprender mucho aquí.

GRACIAS por tu diario Gordilanzas!!!!
 

cristinapadua

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Saludos, gracias por tu relatos mi familia pensaba conocer peru en vacaciones y nos preguntábamos como seria la inseguridad ya con esto iremos mejor preparados =)
 
El Perú tiene muchos lugares donde se puede ver sus riqueza histórica. El turismo es algo que pueda beneficiar al todos.


Especialmente el Turismo histórico es algo que deja beneficiar al todos, grupos pequeños frecuentemente a pie realizando el camino del Inca por ejemplo. Cuando grupos pequeños van a pie realizando el camino del Inca por ejemplo. Este tour es un esfuerzo tanto para el turista como a los guías.
 
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